Teresa Chara de los Rios

Nuestros niños y jóvenes, en la actualidad están seriamente influenciados por las marcas. Piden que les compremos las zapatillas de tal marca, el polo o buzo de tal otra marca, el celular, Tablet y todo lo que consumen, lo hacen a través de las marcas.

Muchas veces las marcas van y viene, aparecen, desaparecen o si desean subsistir en el mercado, se reinventan para fidelizar a su público objetivo, que en este caso son los niños y jóvenes, quienes en su vida diaria,  tienen una gran conexión con sus marcas preferidas.

Recuerdo que en generaciones pasadas, nuestros padres nos compraban la ropa, zapatos, juguetes y otros, en función de lo que estaba más económico o al alcance de sus bolsillos y podían sacrificar la calidad por el precio. Como en esa época, no había marcas posicionadas, nuestros padres nos compraban ropa y juguetes, en el mercado o en las tiendas del barrio. A veces, no teníamos muchas oportunidades de elegir, ni tampoco decidir.

Al comprar sin identificar marca, fácilmente se podía comprar un juguete y al día siguiente estaba deteriorado. Nos compraban ropa y a la primera lavada se encogía, se estiraba, o el estampado se desmanchaba. En ese entonces la marca no era un factor de elección en la compra.

En los grandes almacenes de la capital, sí se podía comprar ropa de marca, pero costaba dos o tres veces más que lo que nos vendían nuestras caseras, lo cual era casi imposible para nuestros padres, pues debían estirar el presupuesto y que alcance para todos los hermanos.

Sin embargo, hoy en día nuestros hijos y nietos, llamados millennials, desde pequeños saben diferenciar el producto por la marca. Y si se les compra el mismo artículo pero en otra marca, que a nuestro criterio es de buena calidad y más económico, ellos no se sienten satisfechos.

Las decisiones de compra en nuestros jóvenes está en función del modelo que tenga determinada marca o que esté de moda. Nuestros jóvenes admiten que la marca les da estatus y los diferencia. Ellos tienen la necesidad de ser reconocidos por su grupo social y uno de los factores es la marca. Entre ellos se observan y comparan.

Se sienten muy bien cuando pueden lucir una prenda o artículo que sea de marca reconocida y sobre todo costosa. Esto pasa también entre los padres, quienes a través de sus hijos, quieren que se les reconozca como personas de buena posición económica.

Igualmente sucede con las otras marcas comerciales al momento de consumir un producto, como por ejemplo un helado. Me he sorprendido que un rico y modesto helado que nosotros consumíamos sin preocuparnos mucho de la marca, pero sí en el precio, en la actualidad se ha vuelto un producto diferenciador de estatus, llegando a costar, cinco o seis veces más que nuestros helados tradicionales. Los jóvenes se sienten muy felices cuando van caminando por la calle, luciendo el envase de helados de esa prestigiosa y costosa marca.

El uso de las redes sociales es vital para las empresas, quienes se esfuerzan en crear productos que atraigan a ese gran grupo de consumidores como son los niños y jóvenes. Este grupo etario exige productos de calidad, sin importar los precios que sus padres puedan pagar. Son mucho más exigentes y las empresas están dispuestas a satisfacer hasta sus más mínimos detalles.

Por ello, ante las nuevas características de nuestros jóvenes consumidores, las empresas vienen creando nuevas formas de promoción. No basta el 2×1 ni el hasta 50 % de descuento. Hoy tenemos el “cierra puertas”, el “Ciber Day” y otras modalidades, que se anuncian a través de las redes sociales y del teléfono celular.

Huánuco no está ajeno a estas tendencias juveniles y de allí que el marketing de las empresas se debería enfocar en crear estas estrategias de ventas y promociones acorde a nuestra realidad. La Cámara de Comercio e Industrias de Huánuco, es una gran aliada.

“El uso de las redes sociales es vital para las empresas, quienes se esfuerzan en crear productos que atraigan a consumidores”