Angel Lenin Tadeo Tordecillo

Un año más que se fue y un nuevo año llegó. Una gestión más que se va y una nueva gestión llega a muchas organizaciones públicas y privadas.

Una frase que uso a menudo cada vez que me toca recomendar a nuevos trabajadores es: No importa cómo entras, lo que importa es cómo sales.

Esta frase encierra el desafío de la mejora continua. Muchas personas ingresan a laborar sin conocer o conociendo mucho, pero salir de la misma forma que entró o salir sin dejar ningún aporte a la organización y sin hacer un buen cambio, es un gravísimo problema.

Una película del gran actor Mario Moreno, “Cantinflas”, titulada “Si yo fuera diputado” narra la vida de un simple barbero que ve la preocupación de los más desfavorecidos del pueblo y sueña con las mejoras que él podría hacer —a favor de ellos— si tan solo fuera diputado.

Pienso que todas las personas tenemos ese deseo en algún momento. Pensamos y soñamos que si tan solo pudiéramos estar en algún alto cargo haríamos las cosas mejor. Pero algo sucede en el camino y al final se desecha esos deseos —buenos y nobles— y solo se termina deseando tener dinero.

Al juramentar los nuevos cargos, los gobernadores, alcaldes, gerentes, directores, presidentes o jefes asumen el cargo diciendo que van a trabajar de la mejor manera, van a modernizar y van a trabajar por el bienestar de la organización. Sin embargo, en el camino, los buenos deseos se transforman solo en tener dinero.

Hoy en día muchos gobernadores y alcaldes se van de la peor manera. Y no tanto porque no tenían los recursos o las obras no salieron, sino porque hasta con lo poco que tenían no hicieron nada bueno y solo buscaron sus propios beneficios. Recuperar la inversión, es la excusa de muchos. Lo mismo ocurre en las gerencias, direcciones de muchas organizaciones públicas y privadas.

Me pregunto cómo teniendo la excelente oportunidad de poder hacerse de una buena fama con un cargo importante, al final solo deciden terminar saliendo con dinero y con la fama por los suelos. Terminan su gestión tan miserables pobres, que lo único que tienen es dinero escondido en algún lugar.

El proverbio 22:1 dice: Más vale tener un buen nombre que tener mucha riqueza…

Nombres como Alberto Fujimori, Alejandro Toledo, Pedro Pablo Kuczynsky (PPK) Carlos Moreno (Quien se beneficiaba con el SIS), Rómulo León (Los petroaudios) y en los últimos casos de Walter Ríos, César Hinostroza, etc. pudieron haber pasado a la historia del Perú como buenos personajes y con buena fama; sin embargo, por querer tener solo dinero terminan sus vidas como las peores personas y —lo peor— afectando la reputación de sus familias.

Así que a todos que en este nuevo año tendrán la oportunidad de estar en un alto cargo, procuren hacerse de una buena fama.  Que les importe más cómo van a salir o terminar su gestión: con buena o mala fama. Que la tentación del dinero fácil no los atrape, porque al final los más afectados serán su familia.

Ya lo dice el proverbio: El dinero mal habido trae dolor a toda la familia, pero el que aborrece el soborno traerá felicidad. [Prov. 15:27]

Entiendan que el mejor legado para la familia y los hijos será un buen nombre y una buena fama de los padres. Que ellos puedan andar en las calles con la frente en alto. Entiendan que es mejor que la gente hable mal de uno por hacer lo bueno, que por hacer lo malo.

Muchos éxitos en su gestión, trabajen dignamente y que el trabajo que van hacer valga la pena.