Teresa Chara de los Rios

Se llama cortina de humo a aquellos eventos reales o inventados que un sector interesado lo difunde para distraer a la población encubriendo otros hechos, generalmente políticos.

En nuestro país hay expertos en crear estas cortinas de humo que funcionan como distractores con excelentes resultados. En política “nada es casualidad”.

Uno de los más sonados en los últimos tiempos es el caso de Lava Jato donde la protagonista es la empresa Odebrecht. Más de un político tiene insomnio permanente porque teme que en cualquier momento se publique su nombre.

Hace unos días se anunció que una persona con las iniciales “AG” había recibido dinero por favorecer a Odebrecht en la licitación de una obra pública. Se regó en todos los medios que probablemente sería Alan García. El mencionado político inmediatamente desde España, enmendó la plana argumentando que se trataba de la empresa brasileña Andrade Gutiérrez.

Lo cierto es que a los pocos días, por coincidencia, sacaron un “refrito” de Madre Mía, donde testigos denuncian que Ollanta Humala, más conocido con el seudónimo de Capitán Carlos, ordenó el asesinato de algunos terroristas. Lo curioso de este caso, es que en el gobierno aprista, estos denunciantes no tuvieron éxito y al parecer negociaron con Ollanta Humala para que desistieran, argumentando que se habían equivocado o que tenían dudas porque los ejecutores estaban encapuchados.

Lo cierto es que estas denuncian se archivaron y esos audios que ahora se difunden nunca se escucharon. Quizás si en ese momento se hubieran dado a conocer, y si se hubiera comprobado la veracidad de estos audios, Ollanta Humala nunca hubiera sido Presidente del Perú y hoy estaría purgando condena por crímenes de lesa humanidad.

Que Alan García conocía de estos audios? Eso es casi seguro, pero en esa época las elecciones presidenciales estaban disputadas por Ollanta Humala y Keiko Fujimori, era evidente que no les convenía que Keiko la ganara, y se procedió a guardar estos audios bajo llave. En política se puede esperar años, hasta que decidan cual es el momento preciso para afectar la imagen de un político o candidato, o entorpecer una gestión. Lo de las agendas de Nadine también es un tema que distrae fácilmente a la población.

Otra cortina de humo perfecta ha sido “Con mis hijos no te metas”. Estimados lectores, ustedes escuchan algo actualmente? Por supuesto que no. Por ahora lo mantienen latente hasta que se quiera distraer la atención, utilizando a personas que erróneamente están convencidas que existe una “ideología de género” en educación, que atenta contra sus menores hijos. Ya lo volverán a sacar en cualquier momento.

El matrimonio homosexual es otra cortina de humo y el Cardenal Cipriani es experto en esto. Cuando las “papas queman” por denuncias de actos de corrupción, salen algunos actores sociales, políticos y religiosos  abriendo el debate que mantiene dividida a la población, mientras “los cacos” siguen haciendo de las suyas.

A diario, los noticieros nos muestran imágenes de asaltos a mano armada, en cualquier lugar de la capital, generando en la población una sensación de inseguridad. No es mi intención expresar que esto no ocurre, pero se hace un abuso de estos temas para atemorizar a la población y se mantenga en zozobra. ¿Es que no ocurren cosas buenas en nuestro país? Y si las anuncian pasan desapercibidas.

Hace pocos días se ha generado una excelente cortina de humo espectacular: el matrimonio en Huaral de dos modelos de un programa televisivo. Que si es válido, que si no es válido, que se casó por interés para que ella no fuera deportada. Hasta la alcaldesa tuvo que ceder a la presión de la prensa y terminó anulando el matrimonio. ¿Realmente este show mediático merecía tantos titulares?

En la medida que un gobierno o los grupos económicos de poder, les convenga mantener distraída a la población, nublando la mente de las personas que creen en todo lo que se publica, sin hacer un mayor análisis crítico, serán vulnerables de ser engañadas o atemorizadas. Necesitamos una reforma educativa en todos los niveles donde no sólo se comprenda lo que se lee, sino además desarrollar en ellos un pensamiento crítico. En política, “no dejes que las cosas pasen, haz que pasen”.