La temporada de lluvia está próxima a iniciarse en el departamento de Huánuco y muy poco o casi nada se ha hecho en trabajos de prevención para evitar los desastres registrados a fines del año pasado e inicios de este a causa de las precipitaciones pluviales.

Más de una veintena de distritos del departamento fueron declarados “en estado de emergencia por desastre debido a intensas precipitaciones pluviales ante el periodo de lluvias 2018-2019”, y más allá de la entrega de ayuda humanitaria no ha habido otro trabajo para mitigar los desastres naturales.

En febrero de este año cuando 23 distritos huanuqueños fueron declarados en estado de emergencia, el gobernador regional Juan Alvarado advertía que se necesitaba construir defensas ribereñas. Pobladores de zonas afectadas o en riesgo demandaban —como otras tantas veces— sus muros de protección.

Es cierto que no se pueden construir defensas ribereñas con las normas que regulan el estado de emergencia, entiéndase exoneración de procesos de licitación, entre otros. Pero también es cierto que las autoridades debieron priorizar la ejecución de estas obras.

Y así es cómo otro año repetiremos el ciclo vicioso: lluvia, desastres, llantos, pedidos de defensas ribereñas, estado de emergencia… Aún algo se puede hacer para mitigar los efectos de esta temporada de lluvia.