Teresa Chara de los Rios

Los resultados obtenidos en las elecciones, no hace más que ratificar que los movimientos o partidos políticos que más publicidad hacen, son los que ganan, invisibilizando a aquellos que pueden ser excelentes personas y mejores autoridades, pero que han sido opacadas ante la gran campaña publicitaria en los medios de comunicación, tanto así que las personas en su mayoría votan por el símbolo, sin saber quiénes están detrás.

Cuando salen los resultados y se presenta el ganador, el comentario es “Ah era él, no sabía que estaba en ese partido”. ¿Qué pasó? Se dejaron seducir por la publicidad y el posicionamiento del símbolo. Recuerden el símbolo es más importante que la cara o nombre del candidato.

Las redes sociales también juegan un papel importante, pero su publicidad está orientada a un público mayoritariamente joven, que participa activamente en las redes sociales. Lamentablemente este segmento poblacional, es proporcionalmente mucho menor, frente al grueso número de población rural que no cuenta con los conocimientos para usar estos medios. Cuánto nos falta desarrollar cultura ciudadana.

Vi anoche en un canal de televisión, la marcha triunfalista del partido político virtualmente ganador a la Alcaldía Provincial. Coreaban “les guste o no les guste xxx es Alcalde”, sinceramente esta actitud revanchista no hace más que temer, de confirmarse su triunfo electoral, que la futura gestión la hará en beneficio del grupo que los apoyó, en detrimento de los intereses de la provincia. Pobres los alcaldes distritales que no pertenezcan a su partido, no se destinarán obras o servicios para esos distritos. La historia lo confirma, pero no pierdo la esperanza que esta vez pueda ser diferente.

Una muestra de querer gobernar en beneficio de la provincia y no de su grupo político, será convocar a todas las fuerzas políticas y técnicas, sin importar el color político y olvidando las pullas que se dieron en el furor de la campaña política. Se tiene que rescatar los temas relevantes de los planes de trabajo que presentaron los contendores, sin dejar de mencionar la autoría.

A las autoridades electas les lloverán demandas para los cargos en las municipalidades. Largas filas se formarán en su casa o partido político. Hasta los que nos han votado por ellos, le asegurarán que si votaron, total el voto es secreto y solo el que sufragó lo sabe.

Una muestra de transparencia y actitud democrática será convocar en los puestos claves a las mejores personas, técnicos, profesionales y directivos, aun cuando éstos no sean de su partido político. Recordar que las municipalidades no son para beneficiar a los amigos, porque no es un “club de amigos”, sino convocar a los mejores técnicos y profesionales para sacar adelante nuestra región.

Si bien es importante convocar a gente nueva que refresque la gestión, no perder de vista que  existe personal que vienen trabajando en la actual gestión, entregando su trabajo con dedicación y eficiencia, al margen de quien sea el Alcalde, opino que se les debería mantener. No se trata de borrón y cuenta nueva, sino por encima de apasionamientos políticos, valorar el aporte que han hecho a la gestión y brindarles la oportunidad de seguir trabajando por Huánuco.

No todo lo que ha hecho la gestión anterior es malo. Tenemos ese síndrome, de revisar lo anterior y descartarlo, porque nos creemos que somos los descubridores de la píldora, y sin que se den cuenta, ya habrá pasado el primer año de gestión y no se habrá hecho casi nada. Conservar todo aquello que consideremos es positivo y ha dado resultado.

Si bien las obras de construcción son importantes, la nueva gestión debe enfocarse en las personas como eje central de desarrollo. Una ciudad limpia y ordenada es lo que deseamos, sin olvidarse de promover identidad, arte y la cultura que tanta falta nos hace. Atender con celeridad a los usuarios, especialmente a los de las zonas rurales. Promover emprendimientos, rapidez en los trámites, reducir las barreras burocráticas en las licencias. No olvidar, las municipalidades son para servir y no para servirse.

Tenemos ese síndrome, de revisar lo anterior y descartarlo, porque nos creemos que somos los descubridores de la píldora