Dra. Amarilis Domínguez Palpa

Próximos a celebrar el Día del Padre, muchos varones sacan pecho de cuántos hijos tienen, que los mantienen como Dios manda, cumplen su rol de proveedor responsable del cuidado y educación de los hijos.

Sin embargo, en el camino de la vida compleja de estos tiempos, sin querer justificarlos, por cierto, existen los que son padres y ni siquiera se dan por enterados, y lo que es peor se enteran que sus hijos no son sus hijos.

La ciencia ha avanzado y sobre este tema hay mucho que investigar, pero cuando un padre asume su paternidad de corazón es algo que la historia de la humanidad lo reconoce como un gran héroe, porque nunca negó su descendencia y las semillas que alguna vez puso en la tierra fértil de una diosa tuvo su germinación exitosa y eso es alcanzar realización humana contra todos los embates de la naturaleza y la cultura.

Nuestros padres han sigo generosos, porque no sólo nos han dado el apellido sino toda la cultura que en ellos otras generaciones han confiado, gracias por darnos y compartir sabias enseñanzas, práctica de valores, actitudes positivas, respaldo moral y emocional, que tantos niños y jóvenes que no tuvieron padres en su desarrollo vital lo hubieran deseado.

La paternidad en estos tiempos es muy importante; aunque ciertas mujeres respetables puedan decir lo contrario, que podrían asumir el desarrollo y cuidado de los hijos solas, porque sus ingresos económicos son suficientes. La presencia del padre es importante porque consolida el hogar, que es como una hoguera de fuego permanente que requiere que ambos protagonistas históricos –padre y madre- en la vida de una persona garanticen no sólo las necesidades básicas sino el compartir de la sabia cultural y la moral que nos hace mucha falta.

A los jóvenes de hoy que recién serán padres recomendamos que no permitan que vuestras semillas vivas se los lleve el viento por terrenos áridos, desérticos o pantanosos en las que las ausencias de ellos permitan que en lugar de encuentros se vivan soledades, en lugar de alegrías se vivan tristezas, en lugar de emociones positivas se vivan resentimientos, odio y venganza.

Según Fernando Regalia (2017) el Informe sobre la paternidad del año 2017, fruto de una campaña global para promover que hombres de todas las edades se involucren en el cuidado de sus hijos con igualdad de género y sin violencia, pone de manifiesto que los padres activos son más felices, tienen mejor salud física y mental y menos estrés y el riesgo de que sufran accidentes o abusen de alcohol y drogas es menor.

Actualmente se está incentivando mayor participación del padre en todo el proceso de desarrollo de los hijos, desde la etapa prenatal, que permite un desarrollo más saludable de los hijos y la salud de la madre; previene inclusive enfermedades y problemas psicológicos.

Si la vida nos dio a cada quién la oportunidad de vivir con nuestro papá, por qué negarle a nuestra descendencia ese derecho y oportunidad que uno sí gozó, por ello se hizo mujer y hombre de bien, es una actitud de gratitud con la vida y la humanidad.

Entonces queda en la gran responsabilidad humana con razón y emoción, de hacer que los nuestros tengan también la dicha de tener un padre y no un vacío emocional que podría no ser superado inclusive con la mejor terapia. Porque las presencias y ausencias en la vida de una persona marcan la historia personal; habría que preparar personas resilientes para enfrentar estas situaciones. ¿Cómo preparar a un bebé o a un niño que no tendrá la presencia de su padre en su desarrollo? ¿Cómo preparar a un futuro padre para que asuma con generosidad su paternidad positiva y responsable? Preparar a la comunidad y sociedad para que asuma la responsabilidad social de contribuir con personas que no tienen la presencia del padre en sus vidas; en lugar de cuestionar o provocar burlas, daño moral y psicológico.

No esperen estimados padres en potencia o padres forzados que prime una orden judicial para cumplir sus compromisos que después del deseo y el placer de cierta relación, recién asuman en contra de su voluntad la manutención de los hijos que no habían pensado procrear.

Agradecer a la vida por tan bella oportunidad de los generosos padres que sí cumplieron con alegría, convicción y alta responsabilidad su rol en la educación y cuidado de sus hijos. Hoy seguramente se verán coronados no sólo con saludos y abrazos, sino con una mirada amable de sus hijos que con gratitud dicen mi papá es el mejor. Un saludo especial a todos los padres del mundo, en especial al mío: el Papágrande Vedoco y a mis hermanos.

“La presencia del padre es importante porque consolida el hogar, que es como una hoguera de fuego”