En los esfuerzos por mejor la administración de los recursos y fortalecer la democracia con la participación de la sociedad civil organizada tras casi una década de dictadura fujimontesinista, se crearon en el país espacios de diálogo y rendición de cuentas: Talleres de presupuestos participativos y audiencias de informes de gestión, entre otros.

Lamentablemente con el discurrir del tiempo esos espacios se han ido debilitando y a la fecha ya no concitan interés ni en la sociedad civil organizada, menos en la ciudadanía. Están muy lejos de cumplir su propósito.

La politiquería, el arribismo y el clientelaje político, sumado a la indiferencia colectiva de los ciudadanos, colegios profesionales y otras organizaciones han socavado estos espacios.

El descrédito de los talleres participativos y el desinterés por las rendiciones de cuentas juegan en contra de los intereses de la colectividad, en contra de romper los viejos moldes del caudillismo y fortalecer el régimen democrático, la cultura de la rendición de cuentas y la transparencia en la administración pública.

Esa actitud de indiferencia es peligrosa para nuestra convivencia en democracia y sólo obstruye el proceso de construir una ciudad, un distrito, una provincia, un departamento y un país mejor para todos, con oportunidades para todos.