Todo está en marcha para hacerse realidad el ensanche y asfaltado de la carretera Huánuco-La Unión-Huallanca que unirá los pueblos de la zona altoandina del departamento y abrirá un corredor económico y turístico que se inicia en la costa, cruza la sierra y termina en la selva.

Sin embargo la ejecución de esta obra demanda la solución del problema que representa la presencia de viviendas o terrenos privados en las zonas que cruza la vía.

No obstante que el proyecto se trabaja hace años, de los contactos con los propietarios de esas viviendas y terrenos para que cedan sus terrenos y/o viviendas a cambio de un justiprecio establecido por el Gobierno, hay quienes se resisten a hacerlo o peor aún están vendiendo o simulando ventas de esos espacios para sacarle provecho por partida doble a la situación. Cobran a un privado por el terreno y luego éste le cobrará al Gobierno e incluso exigirá un monto mayor porque está construyendo o construyó su vivienda.

Esta actitud de “Pepe el recontravivo” pone en riesgo la ejecución del proyecto, lo entrampa, dilata el tiempo, hace más engorroso el trámite administrativo, genera un conflicto más complicado de resolver. No son soles los que están en juego, están la esperanza y oportunidad de desarrollo de pueblos y comunidades enteras. Ojalá entendieran eso, lo entendiéramos todos para identificar a esos oportunistas inescrupulosos que ponen en riesgo un proyecto de gran impacto social y económico.