La fotografía de un patrullero de la Comisaría de Yarowilca en un grifo de Chavinillo del que se descargan bidones circuló en la víspera en las redes sociales con la afirmación de que policías estaban vendiendo el combustible. Y ayer se filtró a la prensa un contrato fechado en marzo de este año entre el comisario de Yarowilca, Alf. PNP Marco Muñoz, y la dueña del grifo “Franklin Luis”, Clarissa Evaristo, por el cual el grifo, a título gratuito, almacena el combustible que la Región Policial entrega a dicha Comisaría en galones en la ciudad de Huánuco.

Más allá de la explicación de por qué descargaban el combustible en el grifo, el alto comando de la Policía y el Ministerio del Interior deberían evaluar la descentralización de la administración del combustible por las comisarías.

No es ningún secreto que un foco de corrupción en la Policía es la administración del combustible. Sin embargo no hay medidas desde la Policía y el Ministerio del Interior para superar esta situación.

La descentralización de la administración del combustible podría ser una opción, además que los vehículos policiales dejarán de incurrir en graves violaciones de las normas de tránsito y transporte de carga al realizar largos viajes con el combustible en galones y generar riesgos con su almacenaje inadecuado. ¿No sería mejor que en cada provincia se seleccione al grifo para que abastezca el combustible a la Comisaría?