Teresa Chara de los Rios
En poco tiempo las nuevas autoridades juramentarán y asumirán el cargo de presidente regional y alcaldes provinciales y distritales.

Sabemos que la migración de la población del campo a la ciudad es cada vez más fuerte, debido a que las ciudades presentan siempre más atractivos, mejores servicios y mayores oportunidades laborales que en las zonas rurales.  La población también demanda espacios públicos para manejar bicicleta, patinar, tomar sol o simplemente charlar sentada en una banca del parque o la plaza de armas.

Esta coyuntura debe promover la reflexión de las autoridades electas y replantear sus programas y planes de trabajo a las nuevas necesidades de la población urbana cada vez más creciente, lo que resulta que en la ciudad hayan espacios cada vez más reducidos y densos, producto de las construcciones de viviendas, menos áreas verdes, más contaminación ambiental y sonora, mayor nivel de inseguridad, pero sobre todo, tendrán que gestionar cómo distribuir equitativamente los recursos tan escasos como el agua y energía eléctrica.

De no ser así, se corre el riesgo de generar fricciones entre los mismos vecinos y como resultado mayores insatisfacciones, mayores conflictos sociales, menores contribuciones, menos pago de tributos y el colapso económico, con la consecuente gestión deficiente y atraso de nuestra ciudad.

Con el avance tecnológico, los ciudadanos tenemos nuevas necesidades que exigen de la gestión pública, nuevas políticas urbanas. Internet juega un papel relevante en nuestra vida diaria. Hoy son más los ciudadanos que realizan más operaciones vía internet. Consultan o se informan sobre los requisitos para hacer una determinada gestión sin necesidad de ir hasta la entidad.

Realizan operaciones bancarizadas, pagan sus servicios básicos y tributos a través de internet, realizan transferencias a favor de instituciones del Estado, por ejemplo, para alquilar el auditorio o asistir a un curso o evento que realizan las instituciones.  De allí la necesidad que los propios empleados y funcionarios cuenten con servicios de internet con velocidad adecuada, equipos operativos y actualizados, un sistema en red que les permita estar interconectados entre todas las áreas, atender o responder a los usuarios en tiempo real, eliminando barreras burocráticas de pagar por internet o de ir a la entidad para que le sellen el voucher de pago.

Comprender que como autoridades tendrán que enfrentar problemas de vulnerabilidad y desigualdad urbana que exigen nuevas políticas urbanas dentro del espacio público, donde todas las personas tenemos derecho a estar y circular libremente como plazas, calles, parques, espacios abiertos, pero también los cerrados como centros comunitarios, biblioteca o cualquier evento público. Normar y hacer respetar lo normado. No es complicado hacer esto.

Una buena estrategia de las autoridades electas será abrir espacios de debate y propuestas ciudadanas, donde participe la academia, colegios profesionales, empresarios y los actores principales que son los vecinos. Espacios donde todos se sientan escuchados, pero también saber escuchar y respetar las reglas de juego, sin abusar de la libertad de participación. Un plan para fomentar el desarrollo de cultura ciudadana es un punto relevante dentro de la gestión.

Asimismo, se necesita que nosotros como ciudadanos nos desprendamos de nuestro egoísmo personal, formando colectivos ciudadanos que nos movilice por objetivos comunes, planteando soluciones que beneficien a todos en equidad, muy lejos de las prácticas enraizadas de politizar estos movimientos para sacar provecho propio, ya sea en lo económico o político.

Ya estamos cansados de ver cómo falsos dirigentes asumen la batuta, desempolvando viejos temas, históricamente desatendidos por el Estado, para hacerse visibles en los medios, ser candidatos y tener la preferencia electoral. Esto no es del todo malo, como si es, olvidarse de lo prometido una vez asumido el cargo.

De estos debates, saldrán políticas urbanas. Lo social es urbano. No es lo mismo que urbanismo. Las políticas urbanas deben estar orientadas a modificar las relaciones sociales y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Visión de futuro con enfoque de políticas urbanas.

“Un plan para fomentar el desarrollo de cultura ciudadana es un punto relevante dentro de la gestión”