Que por los caños discurra agua supuestamente potable oliendo a carburante, indigna a cualquiera. Los usuarios de Seda Huánuco en Huánuco, Amarilis y Pillco Marca tienen suficientes y fundadas razones para estar más que molestos con la empresa que debe garantizarles la pureza del agua que llega a sus viviendas y a la que en contraprestación por ese servicio, pagan según el recibo por el consumo mensual y a la tarifa regulada por la Sunass.

Sin embargo hay que cuidar que esa justificada indignación sea aprovechada por el oportunismo y el populismo barato, por el cálculo electorero, teniendo en cuenta que si bien hemos salido de una campaña electoral para elegir congresistas, el próximo año regresaremos a las urnas para elegir nuevamente a nuestros representantes ante el Parlamento y al presidente y vicepresidentes del país.

¿Merecemos los usuarios de Seda Huánuco una compensación por las molestias y daños causados? Claro que sí. Pero ésta debe ser sin poner en riesgo la situación financiera de la empresa, que en buena cuenta es la empresa de todos los huanuqueños y la única que puede brindar el servicio de agua potable.

La crisis vivida debe obligar a los directivos a realizar la inversión necesaria y sin corrupción para modernizar la planta de tratamiento con equipos que eviten una situación tan crítica como la que hemos vivido y que pudo ser hasta trágica.