Un triste desenlace tuvo la desaparición de la técnica en enfermería Damaris Rojas Suárez. Ella fue asesinada a manos del padre de su hijo de 4 años y arrojado su cuerpo a la poza de agua de más de 5 metros de profundidad de una vivienda en el centro poblado de Colpa Baja, donde fue encontrada luego de que su expareja confesara el crimen.

Desde el 1 de setiembre, día de su desaparición, familiares y allegados de Damaris la buscaron incansablemente y el sábado 14 de setiembre se disponían a salir de la ciudad para continuar buscándola cuando al pasar por la cuadra 22 del jirón Huallayco, altura del grifo Arias, vieron un trimóvil que parecía ser del sospechoso.

Detuvieron el carro en el que se encontraban y vieron que el trimóvil era conducido por Trini Bautista Rosas quien sorprendentemente estaba en la ciudad, pese a estar denunciado por secuestro.

“Yo he sido el que ha chapado, estaba yendo con carro por ahí y justo veo su Bajaj y veo que está sacando plata para que pague [al grifo]”, contó Moisés Rojas, padre de la víctima. Según dijo, eran las 6 de la mañana aproximadamente que junto con sus familiares arrestaron al asesino, que habría salido de la casa de su madre que está ubicada a unas dos cuadras.

Trini Bautista fue rodeado rápidamente y ante la presión de los familiares para que diga dónde estaba Damaris los llevó hasta la Asociación de Vivienda Nueva Aurora, en Las Pampas, distrito de Tomaykichwa. Al llegar a una casa de adobes que estaba desocupada les dijo: “Antes de ayer la he visto”, como si hubieran estado en dicho lugar.

Se negaba a decir dónde estaba Damaris lo que incrementaba la desesperación y la ira de las decenas de personas que llegaron hasta el lugar. Amenazaban con atacar a pedradas la casa de su madre, incluso pedían a los policías de Inteligencia -que llegaron enterados del arresto- que lo dejaran para que ellos hagan justicia con sus manos.

Varias horas después  y en medio de las amenazas de los familiares de Damaris, Trini dijo que la tenía en Colpa Baja.

No le creían, pues el 5 de setiembre dicha vivienda había sido inspeccionada y no encontraron nada. Pero él aseguraba que allí la tenía. Los policías comunicaron al fiscal y policías encargados del caso que se dirigieron al lugar.

CONFESO

Ya en la vivienda de Colpa Baja que Trini alquiló meses antes, persuadido por los policías el mototaxista confesó que la había matado y arrojado a la poza de agua que está en el frontis de la vivienda, detrás del cerco y a unos escasos metros de la carretera.

Fue entonces que el fiscal del caso, Herbert Ollague, advirtió que debía realizarse la diligencia de control de identidad en el Juzgado de Amarilis, pues se encontraba con detención preliminar por 72 horas.

Tras la diligencia en dicho Juzgado, los policías regresaron a Trini a la casa de Colpa Baja para realizar la diligencia de rescate del cadáver de Damaris.

Con la ayuda de sogas, los efectivos de la Unidad de Rescate llegaron al fondo del pozo y encontraron tierra y piedra.

Durante casi tres horas retiraron la tierra y piedra hasta que se toparon con dos llantas de carro, un viejo colchón, una colcha y el cuerpo de la madre de 27 años de edad.

La ataron de los pies y entonces comenzó el penoso ascenso. Afuera de la casa un multitud mira con atención las operaciones de la policía. Los familiares de Damaris estaban visiblemente afectadas, recibiendo incluso por algunos momentos atención del Samu y en otros de personal del Centro de Salud de Colpa Baja.

Finalmente el cuerpo fue extraído y metido a una bolsa de plástico en la que fue llevado a la morgue para la necropsia de ley. Se supo que aún el médico legista no ha emitido informe sobre las causas de la muerte.

Poco antes, los policías trasladaron a Trini al Complejo Policial Alcides Vigo Hurtado ante el riesgo de que sea atacado por los indignados familiares de Damaris, que desde temprano pedían que les dejen hacer “justicia popular”.

Sin embargo desfogaron su ira quemando la motocicleta que sería de un familiar de Trini.

Damaris, nueva víctima de feminicidio.

“La maté por celos”

Policías, el fiscal Ollague, la abogada de la familia de Damaris y una abogada de la Defensa Pública interrogaron por 9 horas a Trini sobre los hechos que rodearon la muerte de la técnica en enfermería Dámaris.

Ahí, el sujeto de 27 años de edad relató que tras recogerla a su salida de su centro de trabajo la llevó a Paucarbamba donde compró arroz chaufa y una gaseosa que llevaron a la casa de Colpa Baja. Relató que mientras llevaba el chaufa al trimóvil echó un somnífero a la gaseosa que dio de beber a Damaris. Entonces en el trayecto ella se quedó dormida. Pero más adelante, contradiciendo su relato, dice que al llegar tuvieron relaciones consentidas y que Damaris recibió un mensaje de texto a su celular de un varón.

Fue entonces que —según relató Trini— la empujó para que le dijera quien era el que le envió mensaje y la golpeó con un fierro en la nuca, causándole la muerte.

Esperó hasta la madrugada para arrojar el cadáver de la madre de su hijo al pozo de la casa que estaba sin agua y la cubrió con la tierra y piedra que, según dice, estaba a un costado.

“La maté por celos”, le dijo Trini a las autoridades.

También dijo que botó el celular de Damaris al río, que estuvo escondido por los cañaverales de Colpa Baja y en los cerros y que la mañana del sábado pensaba irse de Huánuco debido a que era fuerte la búsqueda de Damaris.

El colchón viejo, manta, llantas, piedras y tierra que cubrían el cadáver en el pozo (al fondo)