Mg. Lilian M. Mendoza Pozo

Cuando un niño llega a los 3 años, edad en la que debe asistir a una Institución Educativa Inicial, empieza la pregunta de los padres ¿ya lo matriculo o espero un año o dos años más?, más aún si se considera que ello va en perjuicio del bolsillo de un padre de familia debido a las grandes listas de útiles escolares; pero más allá de ello el padre debe tener en cuenta que si nuestros niños asisten a la Institución Educativa Inicial es porque en esta etapa se gestan los procesos de aprendizaje que los marcarán para toda su vida. Acciones tan cotidianas para nosotros como lavarse las manos para tomar los alimentos, cepillarse los dientes después de la hora de la lonchera, levantar la mano para opinar o preguntar, esperar un turno, compartir y jugar con otros niños de su edad, tolerar la frustración, compartir un juguete, respetar lo que otros hacen o piensan, ofrecerse para ayudar en alguna actividad, asumir responsabilidades en su aula como; regar las plantas, entregar las fichas de trabajo se van aprendiendo gradualmente y se van formando hábitos de vida las que se deben adquirir desde pequeños y que a diferencia de lo que se puede aprender en la casa, una institución educativa inicial permite a los niños desarrollarse en un entorno social con otros niños y en ella aprenderá a compartir, a comunicarse, a prácticas valores y cuidar las cosas para que puedan ser usadas por otros.

Los niños de edad preescolar son alegres y manifiestan un profundo interés y curiosidad por conocer y  explorar, tanto con el cuerpo como a través del lenguaje. Son competitivos y les gusta expresar sus ideas, emociones y pensamientos, por lo que requieren de una amplia gama de actividades y juegos que permitan  traducir sus impulsos en creaciones.

Las primeras etapas de la infancia son las más importantes para el desarrollo del ser humano; esto se debe a la gran capacidad que tiene el cerebro para asimilar la información de su entorno en dichas etapas.  Durante los primeros años de vida, todas las experiencias que los niños y niñas vivan se transformarán en nuevas habilidades y conocimientos que facilitarán su desarrollo en todas las áreas: motriz, sensorial, cognitiva y socio-emocional.

De acuerdo a investigaciones realizadas se demuestran las importantes contribuciones de la educación inicial en los niños y niñas.  Entre estas contribuciones se puede citar:

– Notables beneficios en sus habilidades sociales y emocionales (Heckman, 2000).

– Impacto positivo y significativo sobre los logros educativos. Más altas puntuaciones y resultados en pruebas de matemáticas (Contreras, Herrera y Leighton, 2007).

– Mejores destrezas, motivación y rendimiento académico en su escolaridad primaria, media y superior (Heckman, 2000).

– Mayor desarrollo cerebral y mejores conexiones entre las células cerebrales (Carnegie 1994).

– La neurociencia ha demostrado que si bien el cerebro humano es plástico y aprendemos durante toda la vida, es especialmente durante los primeros años donde será captada y decodificada la información que impactará hasta la vida adulta. De ahí la importancia de contar con un  espacio adecuado para la estimulación en distintos ámbitos como desarrollo del lenguaje, desarrollo socioemocional, matemático, artístico y visual.

Finalmente señalar que, en una Institución Educativa Inicial se brinda conocimientos, valores, y actitudes que le permitirán desarrollar capacidades que los preparará para su ingreso a educación primaria.