Sorpresivamente el ministro de Economía y Finanzas, David Tuesta, renunció a su cargo, en medio de opiniones encontradas con el presidente de la República, Martín Vizcarra, y el presidente del Consejo de Ministros, César Villanueva, por el incremento del Impueso Selectivo al Consumo (ISC) y la pretensión de que trabajadores que cobran 2 075 soles mensuales paguen también impuesto a la renta.

Dos meses en el cargo y dos desautorizaciones, una del presidente y otra del premier, valieron para que Tuesta deje el primer Gabinete de la era Vizcarra.

Sin embargo, llama poderosamente la atención que el Gobierno tenga este tipo de enfrentamientos internos.

La decisión de retroceder en el incremento del ISC (plasmada ayer en el acta de negociación entre el Ministerio de Transportes y transportistas que amenazaban con un paro) es una preocupante señal de improvisación gubernamental. El incremento del ISC no puede hacerse como globo de ensayo, debe obedecer a criterios técnicos muy bien estudiados.

Con un Congreso derrochando el presupuesto y exonerando impuestos a grandes empresas, el incremento del ISC resulta una cachetada a los pobres que sufren cada día la contracción de la economía.

Las decisiones en economía no pueden tomarse por emociones o arrebatos, eso es muy peligroso para la salud económica y política del país.