Teresa Chara de los Rios
Siempre que vemos un anuncio de oferta de empleo, lo primero que las entidades solicitan son años de experiencia. Es decir, los jóvenes que recién salen de una  entidad educativa, nunca podrán acceder a un puesto de trabajo porque les falta “la experiencia en el cargo”. Esta realidad trae desilusión a los jóvenes.

Una buena alternativa es la educación o formación dual, que consiste en el proceso de enseñanza-aprendizaje, que se realiza en dos lugares distintos, uno en la institución educativa donde se aprende la teoría-práctica, y el otro, en una entidad u organización donde complementan su formación, ejecutando actividades didáctico-productivas.

Es decir, la formación dual cumple con la condición de enseñanza mixta de formación y empleo. Si bien los jóvenes van a realizar una actividad laboral y la empresa les pagará una cantidad de dinero, generalmente por debajo del sueldo mínimo, los jóvenes se benefician porque van a poner en práctica lo aprendido en su institución educativa y adicionalmente recibirán formación profesional dentro de la empresa.

Tuve la oportunidad de ser asesora principal durante varios años de un programa de formación empresarial orientada a los alumnos del cuarto de secundaria y ejecutada por una importante universidad particular en Lima. La metodología y los materiales eran proporcionados por la entidad internacional “Junior Achievement – J.A.” (Jóvenes emprendedores). La universidad supervisaba el cumplimiento de actividades y las metas.

En este programa, los alumnos creaban su propia empresa, adquirían acciones que las proporcionaba J.A., organizaban una junta directiva, se reunían para planificar sus actividades, llevaban reportes de ingresos, egresos, metas alcanzadas, realizaban actividades de producción, marketing y comercialización.

La intención de este programa era que los alumnos vivieran el mundo real empresarial desde las aulas y no esperar que terminen una carrera profesional para recién experimentar como es el mundo empresarial en la vida real. Era un programa muy exigente, donde se priorizaba el orden, puntualidad y responsabilidad de los estudiantes. Los reportes se hacían vía internet, con fecha y hora, esto les sumaba puntos a la empresa juvenil, fuera del tiempo establecido el sistema se bloqueaba y les restaba puntos.

Los estudiantes pasan horas de horas estudiando en las escuelas, institutos y universidades, muchos de los cursos, ya no se ajustan a la realidad y tampoco los van a necesitar cuando ingresen al mundo laboral. Los programas educativos tienen que adaptarse a las necesidades empresariales, porque es allí donde ellos tendrán que desarrollarse durante toda su vida.

Se necesita también estímulos tributarios para las empresas que cuenten con un programa de formación laboral juvenil, entendiendo que destinarán personal y recursos para que los estudiantes sean asesorados en las actividades productivas de las empresas. Cuando un joven recién aprende, malogra o desperdicia materiales.

Uno de los aspectos importantes que se debe promover en las aulas, es el cambio de mentalidad de los jóvenes. Reconocemos que tienen muchas necesidades económicas, sin embargo y por experiencia, lo primero que hacen cuando se les da una oportunidad de formación dual es preguntar ¿cuánto me van a pagar? Y una vez que han ingresado a la empresa, se sienten que son explotados, sin valorar el esfuerzo empresarial.

El otro aspecto es desarrollar la actitud de responsabilidad. La mayoría de los jóvenes en formación, sufren del “síndrome de excusas”: “no cumplí con la tarea porque”, “llegué tarde porque”, “disculpe se me olvidó”, etc. Los docentes acostumbramos a darles una nueva oportunidad, pero con ello estamos reforzando su actitud de poco compromiso y responsabilidad.

Formemos hoy a los jóvenes que asumirán los grandes retos de la actividad económica de nuestro país.   La educación dual es necesaria y ojalá se diera en todas las entidades educativas. Esta formación responde a las necesidades de contar con una fuerza laboral juvenil que esté adaptada a la demanda de los sectores productivos. Con la formación dual se pretende estrechar los vínculos entre la entidad educativa y el sector empresarial, uniendo esfuerzos para que los jóvenes se inserten al mundo laboral desde las aulas.

“Esta formación responde a las necesidades de contar con una fuerza laboral juvenil que esté adaptada a la demanda de los sectores productivos”