El lunes y martes se han realizado las ceremonias de juramentación de los nuevos alcaldes y regidores y de las nuevas autoridades del Gobierno Regional. Los discursos inaugurales de las autoridades han incluido críticas a actos de corrupción, pero también promesas de luchar con este flagelo. Sin embargo, son tantas las promesas —y casi todas parecidas— que ya resulta bastante difícil de creerlas, porque varios de los que las prometieron terminaron envueltos en corrupción.

El primer acto de la nueva autoridad después de jurar a su cargo, es ofrecer un discurso [que debería ser sobre su visión de departamento, provincia o distrito (según sea el caso), su plan de gobierno y cómo hacer realidad sus propuestas). El segundo acto, es la designación de sus funcionarios de confianza; los gerentes con los que hará realidad su Plan de Gobierno (por lo menos, eso se supone) y cumplirá las promesas de su discurso y su tan mentada lucha contra la corrupción.

Empero, ese segundo acto es la primera señal de cuan coherente es la autoridad entre lo que dice y hace. Las designaciones  que hace confirman si quiere luchar contra la corrupción, o simplemente lo desmienten.

Ayer ha comenzado un nuevo periodo gubernamental en el Gobierno Regional y en las Municipalidades. Corresponde a la ciudadanía advertir las señalas que envían sus nuevas autoridades y mantenerse alerta para que no sigan  postergando y robándonos el presente y futuro.