Julia Palomino Gonzales 

El comercio ambulatorio tradicional o la venta ambulante en mercados, mercadillos, paraditas, campos feriales, galerías, bodegas y vendedores aun en la vía pública, es una modalidad de trabajo autoempleado en la ciudad de Huánuco, Perú y en muchos países del mundo; actividad que es considerada como una cultura ancestral de la población. El comercio informal ambulatorio, es una actividad que está caracterizada por la poca o nula regulación que hay sobre ella. Esta actividad se origina en mayor porcentaje dentro de un sector de la población, que tiene por rasgos identificables tener escasos recursos económicos, desconocimiento de la legislación comercial y la carencia de un espacio físico definido donde desarrollar sus actividades comerciales.

La existencia de este tipo de comercio informal se da y está creciendo en diferentes contextos urbanos, teniendo como accionar común el uso de los espacios públicos como soporte físico para estas actividades informales. En cualquier ámbito social donde se de esta actividad informal ambulatoria, siempre provocará un impacto negativo en la parte física de la ciudad, como también una recurrente disputa ya sea por el uso o por el empoderamiento de estas áreas comunitarias.

Estos conflictos donde la invasión y el manejo inadecuado son una constante en los comerciantes informales, están provocando un acelerado deterioro de la parte material de los espacios públicos en la ciudad, que, a su vez, se ve acompañado de otros factores que agravan aún más el problema.

En la última década, muchos empleados públicos salieron del sector laboral, muchos de ellos no tuvieron otra opción que incorporarse a las actividades ambulatorias informales como medio de subsistencia.

Es así, que el comercio informal fue ganando terreno en la mayoría de las ciudades de nuestro país. A medida que la ciudad crecía demográficamente, el comercio informal lo hacía de forma paralela, ubicándose desde sus inicios en espacios de características públicas, lo que implicaba que esta se realice sin tomar en cuenta las normas legales instauradas por los organismos reguladores. Es así que muchos de los espacios públicos se fueron convirtiendo en zonas informales al no estar reguladas por un plan de ubicación y organización o también por estar sujetos a vacíos legales y técnicos como la ambigüedad de las normas, escaso control municipal, nula fiscalización y sentido errado de ocupación.

A lo largo de su crecimiento, esta actividad comercial ambulatoria se caracteriza por  tensiones y disputas, donde su duración y aumento en el tiempo ha dependido de su habilidad para sortear problemas, los cuales surgen de las discrepancias que hay entre los diferentes involucrados.

GENERANDO DETERIORO EN SU  INFRAESTRUCTURA, USO Y A LA VEZ UNA CAÍDA EN LA CALIDAD DE VIDA DE LA POBLACIÓN.

Los primeros inconvenientes que afrontamos al tratar el tema del deterioro espacios públicos, es la saturación existente, el uso inadecuado de los espacios públicos, el inadecuado mantenimiento del mobiliario urbano, la falta de limpieza, pisos, áreas verdes olvidadas, iluminación deficiente, que han permitido que estos espacios dejen de ser lugares de integración e identificación para las personas. El problema de los efectos que genera el comercio ambulatorio informal sobre el espacio público, tiene elementos muy complejos que encierran características técnicas, sociales, financieras y legales, las que se supone necesitan ser abordadas de una forma integral por el ente de gobierno encargado. Los comercios ambulatorios tienen aspectos negativos y nocivos para la ciudad que sumados a otros, como la inseguridad y falta de gestión, son fuentes de problemas para la ciudad, pero no se puede dejar de aceptar, que también esta actividad informal sirve como medio de subsistencia y de autoempleo para sectores vulnerables de la población, que no tienen un grado económico alto y que surge como una respuesta de estos sectores de la sociedad a la desigualdad y falta de oportunidades de crecimiento económico.