Pier Paolo Marzo Rodríguez


Información actualizada
. Actualmente contamos con importantes fuentes de datos mineros y ambientales. Desde el portal del Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico – www.ingemmet.gob.pe -, se accede a un impresionante respositorio de datos. También desde el portal del Sistema Nacional de Información Ambiental – www.sinia.gob.pe -. Pero las bases de datos no están integradas. Por ejemplo, el SINIA, al dar cuenta de los indicadores de actividades extractivas, no informa de la  actividad minera, sólo de producción de madera rolliza, producción de madera aserrada, y de extracción de recursos hidrobiológicos de origen continental. Probablemente porque la data de esas tres actividades puede extraerse de entidades del mismo sector Ambiente.

Alinear los estándares de calidad ambiental peruanos a los internacionales. La política ambiental en minería debe fijar objetivos precisos y comparables de cuidado ambiental, así como medidas que lleven a alcanzarlos. Estándares como los de la Organización Mundial de la Salud deberían ser los exigibles, en cuánto a las actividades o procesos con impacto en la salud de personas y poblaciones. Así se ganará legitimidad interna e internacional.

Buscar respaldo social sobre la base de las vocaciones mineras regionales. Revisando el Anuario de Estadísticas Ambientales del INEI, podemos identificar qué departamentos concentran la producción nacional de cobre, oro, zinc, plata, plomo y molibdeno (somos el segundo productor de este mineral en Latinoamérica y el cuarto en el mundo). Sobre esta data es posible plantear acuerdos sociales regionales que sostengan la producción en el tiempo. Conseguir estos acuerdos requiere claridad sobre el aprovechamiento de los recursos en el territorio, de modo que se supere la confrontación de suma cero respecto de qué priorizar: si la actividad agrícola o la minera, por ejemplo (¿recuerdan el lema “agro sí, mina no”?).

Impulsar el ordenamiento territorial, que defina zonas económicas y ecológicas. Con participación de empresas, comunidades campesinas y nativas y en general, la ciudadanía. De esta manera se definirán las vocaciones productivas en cada ámbito geosocial, aspecto clave para un aprovechamiento sostenible de nuestros recursos. Los procesos de zonificación económica y ecológica deben incorporar mecanismos que aseguren el consenso o la mayoría social informada, lo que dará sostenibilidad a las acciones que realicen aquéllas vocaciones productivas..

Propiciar tecnologías limpias.  En la explotación, extracción y transporte de los minerales, así como en la remediación ambiental y en el tratamiento de los residuos del proceso de explotación. Para ello se pueden implementar mecanismos de preferencia legal a las propuestas o proyectos que incorporen la tecnología más actual en los procesos para obtener derechos sobre recursos naturales. Asimismo, la Política Ambiental en la Minería ha de propiciar la innovación para agregarle valor a nuestros minerales. Y con los mayores ingresos resultantes, financiar las acciones de cuidado ambiental que requieran mayores inversiones.