Pier Paolo Marzo Rodríguez

Además de los 157 feminicidios registrados en Perú hasta el momento, 7 de ellos en Huánuco (sin contar 16 tentativas), los Centros de Emergencia Mujer reportaban hasta octubre 14509 casos de violencia sexual, 269 de ellos en Huánuco. Estos de un total de 149412 casos de violencia denunciados, de los cuáles 127417 (85%) fueron contra mujeres y 21995 (15%) contra hombres.

Estos escandalosos números esconden cientos de miles de historias de vida afectadas irreversiblemente. Sólo los 157 feminicidios dejan 195 niños y niñas huérfano/as de madres. En memoria de las víctimas de feminicidio Huánuco, dejamos acá sus nombres:

  1. Sandra Marleni Medina Avilés (36), tres hijos. Envenenada. Asesino: Wilmer Salas Pisco (18), expareja, no habido.
  2. 24 de enero: NN (7). Violación y empalamiento. Asesino: NN, agricultor de la zona.
  3. 6 de marzo. Josselyn Preseylla Navarro Alvarado (24). Desaparecida (su cuerpo habría sido arrojado al río Huallaga), golpeada, violada y descuartizada. Asesino: Edwin Guevara Ramírez (63), padrastro, capturado.
  4. 17 de abril. Cristina León Ruiz(21). Apuñalada. Asesino: Elvis Isidro Salazar (40), conviviente, capturado.
  5. 21 de agosto. Marisela Florinda Ramos Cruz (29), asesinada junto con su hijo de siete meses. Asesino: Alfredo Meza Celis, pareja, no habido.
  6. 14 de setiembre. Damaris Rojas Suárez, . Asesino: Trinit Bautista Rosas, pareja, capturado.
  7. 13 de octubre. NN (5), acuchillada y violada. Asesino: Abel Arratea Allpas, “el monstruo de Marambuco”, recientemente capturado.

Sin lugar a dudas estamos ante una situación de emergencia nacional. Y las cifras de este año son mayores a las del año pasado.

¿QUÉ HACER ENTONCES?

Aumentar las penas contra feminicidas y violadores de niñas no sirve. Ya están entre las más altas. Tengámoslo claro. Quizá haya que aumentar las sanciones contra los funcionarios que favorecen la impunidad. En algunas comisarías siguen sin recibir las denuncias de agresión sexual sin antes realizar preguntas impertinentes: “¿cómo vestías, qué es lo que hacías”? Los efectivos que las hacen deberían ser severa y rápidamente sancionados. Igual que los fiscales displicentes en sus investigaciones y los jueces laxos en sus penas. Los jueces que trafican con las penas, como el infame Hinostroza, líder de “Los cuello blancos del puerto”, deberían tener la misma sanción que los agresores. Recordemos que ese ex magistrado, blindado por el fujimorismo por favorecer a sus líderes en procesos de lavado de activos, preguntaba “¿qué es lo que quieren, que le rebaje la pena o lo declare inocente?”, refiriéndose a un violador de una niña de “11 añitos”.

Lo que corresponde es fortalecer la prevención. Queremos evitar violaciones y feminicidios. Para ello, las instituciones educativas han de implementar medidas de educación sexual integral que vayan erradicando el machismo violento. Esto implica capacitar tutores y en general, docentes para evitar la reproducción de ese mal en las aulas, en las familias y en los barrios de procedencia de los escolares. Además, deben capacitarse para detectar situaciones de riesgo tempranas y derivarlas a personal especializado en salud mental o a consejeros familiares, según el caso.

De otro lado, debe modificarse la Ley orgánica de municipalidades para incorporar la causal de suspensión o destitución del cargo, ante el incumplimiento de las obligaciones preventivas dispuestas por la Ley para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres e integrantes del grupo familiar. En un siguiente artículo las detallaremos.

Por su parte, el INDECOPI y el CONCYTEC podrían incentivar la industrialización de inventos que ayuden a prevenir agresiones, como el recientemente reconocido dispositivo que emite un mensaje de auxilio al sentir un grito o un movimiento. Este sensor fue desarrollado en un laboratorio de la UNHEVAL, a propuesta de integrantes de la familia Yllanes Nauca, de Huánuco. Ha ganado el premio del público en una reciente feria nacional organizada por el INDECOPI.

Y todos nosotros podríamos ser más empáticos con las mujeres susceptibles de ser agredidas. Generando una red social de cuidado. Ya tenemos un movimiento cultural de reacción ante la violencia de género, con varias manifestaciones; pero que viene recibiendo críticas de quiénes aún no son conscientes de la gravedad que revelan las cifras expuestas arriba. En nuestra fraternidad con las víctimas y con quiénes podrían serlo, se juega nuestra posibilidad de dejar atrás el escándalo de ser un país de agresores y pasar a ser uno seguro para mujeres y hombres por igual.