Pier Paolo Marzo Rodríguez
Lo que pasó con la niña Camila nos recuerda que nuestras niñas, niños y adolescentes están en riesgo de violencia de todo tipo: física, sicológica y sexual. Lamentablemente, no estamos ante un caso aislado. Según el Ministerio de la Mujer y Poblaciones vulnerables, el año 2019 fueron violadas 5140 niñas, niños y adolescentes, de las cuáles 249 fueron niñas de Huánuco. Y solo en enero de 2020, fueron violadas 464 niñas, niños y adolescentes, 20 de ellas en Huánuco. La mayoría por personas  cercanas.

A pesar de existir un Código de Niños, Niñas y Adolescentes con normas que hablan de un Sistema de protección (artículos 27 y siguientes), este en la práctica no existe. Las madres y padres, y los adolescentes lo saben bien. Es tiempo de hacerlo funcionar; pero no con el enfoque burocrático que está llevando al dispendio de cientos de millones de nuestros soles en numerosos programas, sino con uno participativo, con la comunidad en el centro, de modo que las familias, escuelas, vecindades o barrios, colaboren entre sí, con el respaldo de las distintas entidades del mencionado sistema. Así, si en el barrio de la joven madre Mirella hubiera habido un vecino protector, ella pudo haberle indicado que dejaría solas a sus niñas, activándose el sistema vecinal de vigilancia. Igual que en las vecindades de los 20 niños de Huánuco o los 464 de todo el Perú. Como ya ocurre allí donde hay comunidades que tienen rondas campesinas, donde los índices de delitos en general, suelen ser menores que en el promedio nacional.

Unas entidades del Estado que ya está en condiciones de iniciar un programa de barrios, comunidades o vecinos protectores, son las Oficinas de Participación Ciudadana de las Comisarías, que podrían tener el respaldo técnico del programa AURORA, del MIMP y del INABIF. Los vecinos o rondas campesinas protectoras, luego de ser capacitadas en detección de conductas sospechosas, podrían dar alertas tempranas al vecindario, comunidad y comisaría.

Al mismo tiempo, el MIMP como ente rector, ha de convocar a las Municipalidades para comprometerlas en el apoyo y equipamiento a sus vecindarios o comunidades, recogiendo buenas prácticas ya existentes. Y en coordinación con el Ministerio de Economía y Finanzas, iniciar un reforzamiento masivo de las DEMUNAS, para que funcionen como primera línea de prevención y atención de situaciones de riesgo en las familias y barrios.

Por otro lado, el Ministerio de Educación y las Direcciones Regionales de Educación deben fortalecer, vía el área de tutoría, las capacidades de escolares, docentes y padres y madres para detectar situaciones de riesgo, manejar situaciones de conflicto y desarrollar las capacidades de crianza en las madres, padres y personas que colaboran con el cuidado de niños y niñas en las familias. Esto implica masificar y generalizar las escuelas para padres ya existentes.

Mientras que el Ministerio de Salud con las Direcciones Regionales de Salud, han de extender sus atenciones de salud mental hasta poder respaldar las intervenciones de los sectores mencionados en todo el territorio.

Hay organizaciones que ya tienen trabajos en ese sentido, como Save the Children y UNICEF, cuya experiencia podría convocarse. Asimismo, hay organizaciones de adolescentes que tienen ya reflexiones al respecto, como en Huánuco, Yo también tengo algo que decir.

El Presidente de la República, en vez de dar declaraciones efectistas y que no llevarán a nada, debe ponerse a la cabeza de un esfuerzo serio y sostenido que nos lleve a ser un país libre de violaciones porque en la base social, las comunidades locales, los vecinos colaboramos en la protección de los niños, y las familias cuentan con ese respaldo vecinal, así como con los respaldos institucionales indicados. Se trata de un camino largo; pero que debe iniciarse YA, desde las buenas prácticas y experiencias ya existentes.

«El Presidente de la República, en vez de dar declaraciones efectistas y que no llevarán a nada, debe ponerse a la cabeza de un esfuerzo serio y sostenido que nos lleve a ser un país libre de violaciones»