Teresa Chara de los Rios

La película “Los 03 Carteles”, cuyos protagonistas han ganado este año El Oscar, aborda una problemática que atraviesa desde hace muchos años nuestra sociedad: La violación y muerte de una joven, cuyo caso ha sido investigado por la Policía, pero que después de un tiempo, el caso lo archivan, dando paso a la indiferencia e impunidad.

La madre de esta joven, al ver la falta de voluntad de la Policía para continuar con la investigación y  encontrar al asesino, busca una estrategia para interpelar la labor que viene desarrollando el jefe de la Policía.

Contrata tres paneles (vallas publicitarias) que se encuentran ubicados en la carretera, al ingreso del pueblo,  y coloca en cada uno de ellos, una pregunta que cuestiona la actitud pasiva del jefe de la Policía. También lo hace para que todas las personas que pasen lo lean y recuerden que este caso aún no ha sido resuelto. Sin embargo, lejos de sensibilizar a la población, como era su intención, se encuentra con un panorama adverso y de censura, sobre todo porque existe miedo y nadie quiere chocar con la Policía.

Esta película no hace más que recordarnos lo que viene sucediendo en nuestro país. Cuántos miles de niñas y mujeres son agredidas sexualmente y el delito queda impune, a pesar de haber sido denunciado. La Policía muchas veces no quiere registrar la denuncia, especialmente cuando la mujer es mayor de edad y si tiene vida sexual activa. Sino, recordemos el año pasado, el día del censo nacional, una encuestadora fue agredida sexualmente dentro de la casa de un hombre empadronado.

Los familiares tuvieron que hacer el hecho público,  para que la Policía pusiera interés y detuviera al agresor, a pesar de haber estado plenamente identificado. Existe el prejuicio que si la mujer ya tiene hijos o vida sexual, no existe violación, más aún cuando el agresor manifiesta cínicamente que el acto fue consentido.

En otras oportunidades, no se preocupan en investigar. Hemos visto en los medios de comunicación, que generalmente son los propios familiares quienes tienen que caminar, indagar, buscar pruebas, tal como el caso de la niña Jimenita, cuyos familiares fueron los que se movilizaron y consiguieron las filmaciones, porque al inicio la Policía negó que ella haya asistido ese día a sus clases dentro de la Comisaría. Fueron las cámaras de seguridad que pusieron en evidencia al criminal, que actuaba como informante de la policía y ya tenía anteriormente dos denuncias por violencia sexual.

Los casos que se hacen mediáticos llaman la atención de autoridades y población en general. Sale en los titulares y la gente los comenta por unos días. Luego deja de ser noticia y finalmente termina en el archivo y en el olvido.

Después de unos días, ya nadie se preocupa de cómo quedaron los familiares que perdieron a su ser querido, más aún en esas terribles condiciones. La noticia dejó de vender para dar pase a otras nuevas. La indiferencia nos vuelve a ganar. Mientras tanto, los familiares siguen el duelo, con la esperanza que algún día se encuentre al criminal y pague por su delito.

Cuando una población no es solidaria, ni se preocupa por lo que le pasa al otro, los delitos seguirán ganando terreno. Algo nos pasó como país. Hoy estamos tan atareados en nuestros propios problemas que hemos perdido el interés por la desgracia de otros.

Un país es grande y se desarrolla en la medida que sus autoridades trabajen con honestidad, pero sobre todo cuando es la propia población que se moviliza y rechaza tanta impunidad. Se necesitan líderes y lideresas, especialmente jóvenes, que tengan la ilusión de vivir en un país mejor, donde ellos formen parte activa de la protesta y de la propuesta, donde se respete la integridad de las personas. Insisto, faltan políticas públicas con presupuesto para abordar la salud mental de las personas. No sólo el fútbol debe ser motivo de unión.

“Cuando una población no es solidaria, ni se preocupa por lo que le pasa al otro, los delitos seguirán ganando terreno”