El Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo aprobó y publicó el Reglamento de Seguridad y Salud en el Trabajo de los Obreros Municipales del Perú.

La norma, sin ninguna duda, contribuye a la formalización de un sector laboral que  a pesar de los riesgos a los que se exponían estaban en situación de desprotección.

Han sido varias las denuncias de vulneración de derechos de obreros por parte de autoridades municipales y prueba de ellas son las sanciones impuestas por la Sunafil a varias municipalidades.

En ese contexto nadie puede oponerse al Reglamento que establece medidas que protegen al ser humano que ejerce la función de obrero en una Municipalidad. Nadie.

Sin embargo, lo más importante es que dicho Reglamento no caiga en saco roto, ni sea una de las tantas normas que solo existen en el papel. Y eso pasa necesariamente por la asignación de los recursos para que las municipalidades implementen la norma del Ministerio de Trabajo.

La situación de informalidad en la que están una gran cantidad de obreros municipales tiene su excusa precisamente en la falta de recursos en las Municipalidades. Y ante la necesidad de empleo la persona se somete incluso a condiciones laborales infrahumanas. El cumplimiento del Reglamento podría ser una meta del MEF y premiada con un bono. Puede ser una opción.