Germán Vargas Farías

“Exploren el protestantismo” aconseja Aldo Mariátegui, luego de denunciar que la iglesia católica es ahora, con Bergoglio, una “rojada”, una de las revelaciones más disparatadas de su ya vasto y exagerado repertorio de dislates.

El Papa es rojimio, dice; el cardenal Pedro Barreto también, además de antiminero, antifujimorista, y sádico cuando habla del indulto (a Fujimori); y el nuevo arzobispo limeño de quien dice es un simple curita, pero cuyo nombre no se toma el trabajo de mencionar (sacerdote Carlos Castillo Mattasoglio) no es rojimio, no. ¡Es rojazo!.

Tan lastimera es la columna de Aldo que es evidente que sufre, pero magnánimo él, en un arranque entre doliente y solidario, y haciendo de tripas corazón, suelta su agónica recomendación: “exploren el protestantismo”.

Cuando dentro de un tiempo se indague las causas de la deserción católica en este período en nuestro país, los investigadores hallarán en ese sentido consejo la razón por la que Claudio Zolla pasó de ser un pintoresco candidato a la presidencia de la República, a un próspero líder religioso, dueño de una famosa megaiglesia, entre cuyos congregantes  destacará ¡Aldo Mariátegui!

Dejo allí la broma, aunque difícil es porque Aldo, con un descabellado, provocativo y desvergonzado  sentido del humor dice que Cipriani es un tipazo, y que vamos a extrañar “su gran personalidad”. Sí, como lo echó de menos la gente que sufría por el abuso y el terror en Ayacucho, y que cuando fue a buscar al Obispo de la iglesia lo que encontró fue un cartel que decía “Aquí no se atienden reclamos de derechos humanos”. Extraño pastor ese que ignoró a las ovejas, y andaba muy campante con los lobos.

Pero el mayoritario “rojerío” de la iglesia católica, tiene un antecedente que Aldo con su perspicacia y tenacidad no tardará en descubrir. Puedo imaginar lo que en ese trascendental momento escribirá: “El cristianismo empezó mal. Confiarle a un rojazo la salvación de la humanidad fue una pésima idea. Dios, influenciado seguramente por la caviarada, le encargó a un simple artesano, pobretón y de bajo nivel cultural, transmitir su mensaje”.

Y seguiría: “Mala suerte que no lo haya matado Herodes cuando era un chibolo, para que el vagabundo ese, a quien hasta su familia decía que no estaba en sus cabales, no tuviera oportunidad de andar convirtiendo a tanto diestro en zurdo”.

“Está claro que hasta Dios se equivoca. Si bastaba con que se preguntara, ¿puede salir algo bueno de Nazaret? Ahora pues, a ver Todopoderoso, qué vas a hacer con tantas iglesias repletas de rojos? Sacaron a Chavarry, metieron presa a Keiko, ahora vas a ver. ¿Por qué no se te ocurrió escoger a Rospigliosi?”.

Absurdo, verdad?, pues sí, pero no muy lejos del pensamiento de algunas gentes que parecen creer que la dignidad, como la justicia, son exquisiteces que no todas las personas  merecen. No sé que supone Aldo Mariátegui que encontrará la gente si “explora el protestantismo”, pero sospecho que nada bueno si es él quien lo propone.

Preocupante realmente. No lo sugeriría, estoy seguro, si supiera que encontrarían allí a seguidores de Jesús, a personas que ponen en el centro de sus corazones y de sus luchas a los más vulnerables, si supiera que descubriría una iglesia abierta y sin alma de secta.

Dicho de otro modo, si Aldo sugiere explorar el protestantismo es que, seguramente, además del próximo retiro de Cipriani, otras cosas buenas están sucediendo en la iglesia católica.

“Extraño pastor ese que ignoró a las ovejas, y andaba muy campante con los lobos”