Una intervención de rutina en la carretera a un camión cargado de ganados llevó a la Ronda Urbana y Campesina de Huacaybamba a descubrir a cuatro abigeos, los mismos que fueron paseados por la Plaza de Armas con carteles y los ganados robados y luego obligados a azotarse entre ellos. En medio de los castigos, los cuatro ofrecieron nunca más robar ganados y devolver otros once que confesaron haberlos robado.

En diciembre último la Ronda Urbana y Campesina de Huacaybamba cumplió dos años de creación y contribuyendo a la seguridad de la población huacaybambina.

Su trabajo se ha dejado sentir en la población que con los escasos policías que hay en la ciudad se sentía desprotegida.

La presencia de los ronderos no solo ha frustrado hechos delictivos, sino que ha conllevado a la identificación y captura de los malhechores.

Una muestra de lo importante que es su trabajo en la seguridad de la ciudadanía, es lo ocurrido días atrás con la puesta al descubierto de cuatro abigeos.

Todo comenzó con la intervención a un camión de ganados, que ya había pasado el control policial. Al revisar la documentación, los ronderos advirtieron que los contratos de compraventa de los animales estaban firmados por el teniente gobernador y no por el juez de paz, como manda la ley. Entonces mandaron a llamar a los dueños de los ganados para que confirmen la compraventa de sus animales.

Fue en esas circunstancias que descubrieron que algunos de los animales habían sido robados y lograron identificar a los abigeos.

Manuel Jara Flores, Pedro Vega Pardo, Pablo Huerta Gamarra y Aurelio Fernandez Huerta terminaron confesando sus robos.

Los cuatro fueron paseados por la Plaza de Armas de Huacaybamba halando una reses y cada uno cargando un cartel en el que se leía su nombre y su promesa de que nunca más robará ganados.

Luego, los cuatro fueron obligados a realizar ejercicios físicos y después entre ellos se latiguearon con un chicote de cuero trenzado de ganado.

Ante la comunidad y por escrito, los cuatro se comprometieron a devolver otros once ganados que robaron antes.

Fueron castigados con ejercicios físicos.

Entre ellos se latiguearon con un chicote de cuero trenzado.