La Sala Penal de Apelaciones confirmó este martes la condena de 8 años de pena privativa de la libertad para el ahora exalcalde de la Municipalidad Distrital de Yarumayo, David Gabriel Lucero, y su contador Eusebio Kenedy Villaneda Félix, quienes fueron encontrados culpables del delito de peculado doloso y tendrán que devolver los 320 771 soles que se apropiaron de dicha Municipalidad, además de pagar 50 000 soles de reparación civil.

“Para este tribunal existen bases probatorias suficientes para acreditar que medió en el encausado David Gabriel Lucero una decidida intención de apropiarse del dinero destinado a la obra pública”, señala la sentencia rubricada por los jueces superiores Jaime Gerónimo de la Cruz, Angélica Aquino y Rocío Marín, quien fue directora de debates.

Sobre Villaneda Félix, los magistrados concluyen que éste “incumpliendo sus deberes, no realizó el control de los documentos a los cuales tuvo acceso en la fase de devengado, permitiendo la apropiación para sí de los caudales del Estado que por razón de su cargo tuvo la obligación de controlar”.

El caso contra Gabriel Lucero y Villaneda Félix se inició con la denuncia del entonces teniente alcalde de Yarumayo, Franklin Villegas el 28 de febrero del 2013 y la Fiscalía estableció que actuaron en for­ma concertada para apro­piarse indebidamente parte del dinero destinado a la construcción de la losa deportiva del poblado de Andas Chico.

Entre agosto del 2012 y los primeros meses del 2013, la Municipalidad Provincial de Huánuco transfirió 598 004.95 soles a la Municipalidad Distrital de Yarumayo para la construcción de dicha losa deportiva.

Cuando la Fiscalía Anticorrupción visitó la obra encontró que está tenía un poco más de 47 % de avance físico y 277 993.44 soles de inversión, pero ya se había gastado todo el presupuesto: 598 004.95 soles.

Para sustentar los su­puestos gastos de bienes y servicios (alquiler de maquinarias, adquisición de útiles de escritorio, madera, entre otros), los de­nunciados se agenciaron de facturas de diferentes proveedores los mismos que declararon ante la Fiscalía y negaron haber prestado servicios para dicha obra.

Héctor Evaristo Primo Salís, quien trabajó en la referida obra, le contó a la Fiscalía que cuando el alcalde David Gabriel recibió la notificación de la investigación fiscal convocó a una reunión al contador  y a la tesorera de la Municipalidad, Eusebio Villaneda Félix y Yanina Ordoñez Urbano, respectivamente, donde se acordó que cada quien tenía que subsanar la documentación (de la obra) y que por encargo del alcalde debían de buscar facturas para justificar los gastos de “volquete, cargador, excavadora”.

Al ser interrogados los proveedores indica­ron que entregaron las facturas de favor, tanto al entonces alcalde, co­mo a la tesorera.

Lucinda Dávila Susanivar declaró que en una oportunidad David Gabriel y Eusebio Villaneda la buscaron para pedirle que no declare que no fue su proveedora.

Con los testimonios recogidos por la Fiscalía Anticorrupción, la Sala Penal concluyó que el “modus operandi” del alcalde y contador para hacerse del dinero “consistió en retiros sistemáticos de dinero, de los cuales en gran parte eran entregados a la tesorera y ésta al alcalde acusado cuando correspondió.

La detención de David Gabriel ocurrió el 1 de setiembre del 2015 y el 28 de febrero de este año fue sentenciado por el Juzgado Colegiado integrado por los jueces Juan Fernández, Walter Dávila y María Velarde, que también condenó a un año de pena privativa de la libertad suspendida al ingeniero civil Mi­guel Primo Salis, que apareció como residente de la obra sin estarlo.

El exalcalde y su contador apelaron la sentencia y la Sala Penal, la tarde de ayer, declaró infundada el recurso.

1 de setiembre del 2015 fue internado en el penal de Potracancha David Gabriel Lucero por disposición de la jue­za Anabely Meza Pérez que casi un mes antes había dictado prisión preventiva por 9 meses.

Héctor Evaristo Primo Salís relató a la Fiscalía que Eusebio Keneedy Villaneda Félix siempre se mostró interesado sobre los pagos al representante de la empresa EZYV, Robinson Jorge Estacio Zevallos, quien tuvo un hijo con la hermana de Eusebio, y era el encargado del mayor suministro de la mayoría de bienes.