Y finalmente el presidente de la República, Martín Vizcarra, resolvió disolver el Congreso de la República, aunque un grupo de congresistas lo ha desconocido y el presidente del ahora disuelto Congreso de la República, Pedro Olaechea, emitió una resolución declarando inaplicable el Decreto Supremo n.º 165-2019-PCM que oficializa la disolución del parlamento y convoca a elección de los nuevos congresistas para culminar el periodo 2016-2021.

La crisis a la que nos arrastró la mayoría del Congreso con su actitud confrontacional y su férrea voluntad de sabotear la lucha contra la corrupción no tiene otra salida que la disolución del Congreso y la llegada de otros.

En casi todas las ciudades se han producido movilizaciones de respaldo a la decisión del mandatario y de rechazo a la decisión de un grupo de congresistas de negar la disolución y juramentar a la vicepresidenta de la República Mercedes Araoz presidenta de la República en reemplazo de Vizcarra a quien suspendieron por un año declarando su “incapacidad temporal” por “propiciar la ruptura del orden constitucional”.

La posición de un sector de congresistas, entre ellos exfujimoristas, de acatar la disolución, la posición a favor de esta de líderes de diferentes partidos políticos abona a la legitimidad de la decisión de Vizcarra y sobre la legalidad hay constitucionalistas que la confirman. Lo cierto es que hoy es un día diferente para el país que se veía venir.