La tarde de ayer los trabajadores de Construcción Civil, Sutep y otras organizaciones salieron a las calles en protesta por el alza de los precios de los productos y servicios a causa del incremento del impuesto selectivo al consumo (ISC) al combustible, aplicado por el Gobierno.

Y para el 18 de junio se alista el reinicio de la huelga nacional indefinida de los profesores agrupados en los Suter, acusando al Gobierno de incumplir el acta de compromisos del año pasado y que sirvieron para levantar la protesta indefinida.

En tanto que la CGTP alista para el 19 de junio una jornada de lucha nacional, también contra el Gobierno.

El descontento de la población en las calles va en aumento, alimentando por los desaciertos del Ejecutivo, el grosero derroche de los dineros y la actitud despótica del Congreso de la República.

El presidente de la República, Martín Vizcarra, y su premier César Villanueva no deberían desdeñar la reacción de las calles, ni confiar a las fuerzas del orden o armadas el aplacamiento de la protesta ciudadana. Ambos deberían recordar que Pedro Pablo Kuczynski perdió su sintonía con el pueblo al pretender captar la frecuencia fujimorista con el indulto al autócrata Alberto Fujimori. Vizcarra y Villanueva andan por el mismo camino, arrimándose a un Congreso cada día más desprestigiado que el otro.