Erick Gonzáles Bonilla (25), sentenciado a cadena perpetua por el crimen del profesor Luis Ernesto Minaya Echiparra, lloró en la audiencia de apelaciones realizada al mediodía de ayer y clamó su inocencia.

Desde el penal de Potracancha donde se encuentra recluido desde hace 3 años, el sentenciado pidió a los magistrados sentenciarlo por el delito de receptación agravada, que reconoció haber cometido por necesidad, porque tenía una hija enferma.

Entre llantos sostuvo no haber sabido que el vehículo que le dieron Fredy Trujillo España (Shuco) y Pool Toledo Calero (Carlitos) era producto de un crimen. De haber participado en la muerte -dijo- no se hubiera detenido cuando los policías lo intervinieron en Yanag.

A su vez, el fiscal superior a su vez pidió a la Sala se confirme la sentencia y se valore las contradicciones en las que incurrió el sentenciado y las pruebas en su contra.