Teresa Chara de los Rios
Desde pequeños nos enseñaron a ser amables, comprensivos, honestos, trabajadores, colaboradores, pero ya sea en casa o la escuela, casi nunca nos enseñaron como trabajar nuestras emociones.

Cuando un niño se cae, le duele y llora. Ese es un sentimiento auténtico. Casi siempre y de inmediato le  indican que se levante y deje de llorar. Si son varones, la carga es más fuerte porque le dicen “cállate, los niños no lloran”. Pero también cuando vamos por la calle y vemos a un niño que se cae, la madre, lejos de calmarlo, se enfada, lo grita o le da un golpe ¿Qué mensaje le está dando a ese niño?

Este simple ejemplo, nos demuestra que desde muy niños, nos enseñan a reprimir nuestras emociones, disfrazándolas por otras, dejando de ser auténticos y honestos con nosotros mismos. Vamos reemplazándolos por sentimientos de culpa, temores, rencores frustraciones, envidias y otros.

Las personas que guardan estos sentimientos, se enferman. Hay estudios que han demostrado que cuando las personas acumulan sentimientos negativos, pueden enfermar de cáncer, pues se altera el Gen P53. Este gen, más conocido como el “guardián del genoma”, es una proteína supresora de tumores. “Esta proteína se encuentra en el núcleo de las células y cumple una función importante en la multiplicación y destrucción de las células. Ayuda a impedir la formación de células anormales, incluso las células cancerosas” (www.cancer.gov).

Cuando estamos ante una situación de estrés, nuestro cuerpo y mente reaccionan de manera que nos indica que algo no está bien. La incapacidad de canalizar de manera adecuada nuestras emociones, generan enfermedades físicas, como por ejemplo, dolor de cabeza, ardor en el estómago, alza o baja de la presión arterial y otros. Sin embargo, como son malestares leves o temporales, los aliviamos tomando una infusión o calmante, sin prestarle la debida atención.

Nuestras emociones no son aisladas, ellas tienen una conexión cuerpo-mente. Por ejemplo, en la medicina china, nos indica que cada emoción está relacionada a un órgano y una función del cuerpo humano. Cuando hay un desequilibrio emocional, se refleja en una enfermedad. La medicina occidental solo se fija en los síntomas para tratar de curar o aliviar a través de fármacos, sin llegar a la raíz de aquello que originó la enfermedad.

Hay muchas personas enfermas del alma que se han quedado ancladas ante un hecho   negativo que les ocurrió en el pasado y siempre están enfermas de algo. Estos  sentimientos negativos dañan nuestra salud y nos impiden vivir el presente con optimismo.

Cambiar emociones y recuerdos que nos afectan no es fácil, pero una técnica sencilla es escribir en una hoja todas esas situaciones que nos generan dolor o sentimientos negativos, y al otro lado, colocar los motivos que los generan. Esto es algo muy personal y debemos ser sinceros con nosotros mismos.

Al escribirlos iremos tomando consciencia de algunas cosas por la que estamos llevando una carga emocional que nos enferma. Hagamos un esfuerzo mental para revertir la situación. Se trata de repetir esa misma situación pero ahora en positivo. Veremos qué bien nos sentimos. Podemos repetirlo una y otra vez. Este es un proceso sanador y con la práctica será cada vez más fácil.

El perdón es un sentimiento muy valioso que nos ayuda a liberar esas cargas emocionales. A veces hemos dicho “te perdono, pero no olvido”. Esto no es perdonar. Decimos que hemos perdonado, pero cada vez que podamos, les recordamos a las personas lo que hicieron y volvemos abrir heridas y rencores. Esto enferma el alma y nos genera enfermedades.

Debemos perdonar por nosotros mismos, sin fijarnos si esa persona merece o no nuestro perdón. Cuando perdonamos de corazón, no es que  olvidamos lo que nos han  hecho, sino lo recordamos sin que nos cause dolor. Lo aceptamos como un hecho pasado y damos la vuelta a la página, entendiendo que ya pasó y que podemos cambiar la historia de aquí para adelante. Perdonar a otros, es perdonarnos a nosotros mismos. Perdonar nos libera, evita enfermedades y nos hace felices.

“Cambiar emociones y recuerdos que nos afectan no es fácil, pero una técnica sencilla es escribir en una hoja todas esas situaciones que nos generan dolor”