Mg. Lilian M. Mendoza Pozo

Desde ya la labor de una MADRE es loable y trascendental en un hogar, en una familia; cada acción suya dejará huella en sus retoños. Pero, que de particular puede ser una MADRE cuyo hijo tiene un diagnóstico de Necesidades Educativas Especiales, discapacidad o habilidades diferentes; tendríamos que ser muy empáticos para poder entender mínimamente sus sentimientos, necesidades, frustraciones, logros, retos diarios de su labor.

Como toda madre en su corazón no cabe espacio para el AMOR que provee a sus hijos, son capaces de dar su vida por ellos, pero cuidado un amor desmedido no ayuda, ello lleva a una SOBREPROTECCIÓN, ser una madre afectiva nada tiene que ver con el control, ni tampoco tiene que ver con abdicar su autoridad, el hecho de pensar o creer que su hijo necesita “más que los otros” hace que se le facilite todas las cosas, en temas de: horarios, deberes en el hogar, tareas académicas u otros; por ejemplo “le hace comer” aun cuando las manos de su hijo ya están listas para realizarlo, en ocasiones inclusive llega al extremo de no formar hábitos de vida.

Se tiene que ser muy VALIENTE para afrontar el diario hacer de cada una, recordemos que muchas de ellas no logran tener un espacio, un momento para sí mismas, pues su hijo tiene varias necesidades que satisfacer.

La CONSTANCIA es otro ingrediente que ayuda en su delicada labor, el hecho está en que debe hacer lo necesario para lograr que su hijo desarrolle sus habilidades y no debe flaquear por nada. Por ejemplo, un niño empieza a caminar al año, pero un niño con síndrome Down lo logrará con el apoyo y tesón de su madre a los dos, tres, cuatro o tal vez cinco años (hay que recordar que niño es único); por lo tanto la constancia es imprescindible.

La PERSEVERANCIA es muy necesaria en el camino de una madre, de ella y de los que la acompañan en este camino dependerá cada logro del niño; a veces una persona se desmotiva cuando las cosas no se dan rápido; es entonces que la firmeza, la dedicación o tesón, son actitudes que inducen a la acción para lograr desarrollar habilidades en su hijo.

PACIENCIA es otra de las actitudes  que lleva a una madre a poder soportar contratiempos y dificultades para conseguir del desarrollo pleno de su hijo.

Recordemos entonces que el amor, coraje, constancia, perseverancia y sobre todo paciencia son sentimientos y actitudes que hay que tener presente cuando estamos al cuidado y con la responsabilidad de educar a una persona con habilidades diferentes o con Necesidades Educativas Especiales.