Anoche se realizó a nivel nacional el simulacro nocturno programado por Defensa Civil para evaluar el nivel de preparación de autoridades y población para responder a un sismo, tsunami, huaico, desbordes… que pudiera presentarse en cualquier momento.

Otra vez el despliegue de autoridades, personal policial y militar, ambulancias y otros vehículos oficiales para cumplir con el plan programado.

No hay ninguna duda que es importante que se realicen los simulacros. No hay gasto en actividades como estas, sino inversión. No hay pérdida de tiempo en participar en un simulacro, sino una gran lección que puede salvar su vida y la de los demás.

No obstante, falta afinar estrategias para lograr una mayor participación de la ciudadanía en este tipo de ensayos.

De acuerdo con el estudio de la Comunidad Andina (CAN) denominado “Atlas de las Dinámicas del Territorio Andino: Población y Bienes Expuestos a Amenazas Naturales”, el Perú “es el país más vulnerable a desastres ocasionados por fenómenos naturales de origen geológico (terremotos), hidrometeorológico (inundaciones, huaicos y aludes), entre otros”.

Razón demás para insistir en que cada vez más ciudadanos se involucren con los ensayos organizados por Defensa Civil. Eso haría más realista el simulacro y más exacta la información que se obtenga del mismo.