Recientemente el Ejecutivo prorrogó el estado de emergencia por desastres debido a intensas precipitaciones en más de una veintena de distritos del departamento de Huánuco, pero a la fecha es poco lo que se ha avanzado en la ejecución de proyectos para mitigar los efectos de nuevos desastres naturales que pudieran presentarse.

Si no se aceleran procesos, si no se atiende con celeridad a la población afectada y damnificada y no se programan los proyectos para reducir el embate de la naturaleza, pierde todos sentido la “emergencia”.

Las demoras en los trámites y procesos pasa también por el nivel de preparación del personal de Defensa Civil en los tres niveles de Gobierno: Municipal, Regional y Nacional. La falta de sistematización de las experiencias exitosas y de los procesos fallidos, conllevan a repetir los mismos errores cada año.

Los desastres naturales registrados en la pasada temporada de lluvia han vuelto a poner en evidencia las deficiencias del Estado para atender las emergencias de manera rápida.

La declaratoria de emergencia va a vencer y muy poco se habrá avanzado en la atención a damnificados y afectados. Los proyectos de construcción de defensas ribereñas y otros que ayudan a mitigar los desastres naturales, volverán al baúl del olvido hasta la nueva temporada de lluvia y nueva emergencia. Y así, este ciclo negativo se repite.