La actividad minera en Huánuco y en el país no necesita que la santifiquen, tampoco que la demonicen desde el Estado, desde los grupos empresariales y desde las organizaciones de la sociedad civil. Lo que necesita es verdad y honestidad.

En la provincia de Leoncio Prado pobladores se han declarado en lucha contra las concesiones mineras otorgadas por el Ingemet y la Dirección Regional de Energía y Minas en años anteriores, alguna de ellas acaso a punto de iniciar sus actividades de explotación.

Acusando que la minería destruye el medio ambiente, en el Alto Huallaga piden la nulidad de las concesiones mineras y que se declare a la provincia de Leoncio Prado libre de concesiones mineras “por una agricultura ecológica y sostenible. El presidente de la Asociación de Pequeños Mineros y Mineros Artesanales, Hugo Loarte, ha asegurado que la agroindustria “contamina cien veces más que la minería artesanal”.

Y el director regional de Energía y Minas, Sabino Estrada, se ha amparado en las normas ante el conflicto social que va in crescendo. Pero resulta que hay indicios de que las normas han sido burladas para conseguir las concesiones mineras. La corrupción en el sector minero no es ninguna novedad y eso también genera desconfianza en la población.

En esta coyuntura es el momento de que mineros, pobladores y autoridad hablen con la verdad y honestidad, sin santificar ni demonizar la minería.