Josué Canchari de la Cruz

En una oportunidad, escuché a algunas personas decir que tenían esperanzas de vivir con su pensión de jubilación. En realidad, esto es una utopía; es como escuchar a trabajadores cesados ilusionarse con recibir su gran “liquidación de beneficios”, que en la actualidad se cumple con pagar y depositar cada periodo y sólo se liquida los últimos meses trabajados.

La seguridad social debe ser una preocupación constante del gobierno, una política establecida a largo plazo, ya que es uno de los indicadores de desarrollo humano y no debe ser una preocupación en la vejez. Debe ser incluida en el currículo educativo desde los primeros años de estudios. Es preocupación del Estado el acceso masivo de las personas al sistema de pensiones, es la única forma de reducir y eliminar la carga social de Pensión 65 y las personas que a la vejez se quedan desamparados.

El Sistema Nacional de Pensiones (SNP) fue creado para brindar protección a los trabajadores y familiares directos ante posibles contingencias y para la jubilación. Este concepto, para muchos trabajadores no se cumplen por diversos motivos: Tiempo mínimo de aporte, edad mínima, entre otros. A todo ello se suma la pensión que pagan, siendo para los que tienen 20 años o más de aporte y edad de 65 años, en este caso la pensión mínima que recibirían sería de S/ 451.00 soles y una máxima de S/ 857.36 soles. Este monto ínfimo que apenas supera la Remuneración Mínima Vital es insuficiente para una vida digna para aquellos que prestaron años de servicios.

El SNP representa una amenaza para los futuros jubilados, urge realizar una reforma que permita y garantice el pago de las pensiones. A partir del informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) se estimaba que a futuro el fondo sólo podrá cubrir a 40 % de los jubilados. Actualmente los afiliados al SNP están en decreciente, son menos los afiliados y los pensionistas cada vez mayor, entonces se requiere tener más fondos para pagar a los jubilados. Sin embargo los aportes no es en forma proporcional a los pagos por jubilación, esto representa un desequilibrio económico que puede causar un problema económico y social.

A inicios de los noventa, una de las medidas fue la reforma económica para contrarrestar la hiperinflación, lo cual generó despidos masivos y por ende el aumento de la informalidad. Este hecho, más la creación del Sistema Privado de Pensiones de las AFP, motivó el traslado masivo de los trabajadores al nuevo sistema de pensiones, asimismo el aumento de morosidad por parte de los empleadores incluido el Estado, que dejaron de entregar los aportes de los trabajares, lo cual debilitó espantosamente el Sistema Nacional de Pensiones.

La crisis del SNP se remonta a los años ochenta, cuando los gobiernos de turno utilizaron como caja chica los fondos de aportes de trabajadores para realizar construcciones de carreteras, conjuntos habitacionales y para financiar proyectos que nada tenían que ver con lo previsional, objeto del SNP. Es por ello que en la Constitución Política de 1993 se inserta un artículo declarando a los fondos del SNP como intangibles.

El SNP presenta un gran problema, aparte de ser insostenible, ineficiente, por ser INJUSTA, debido a que se adueña de los aportes de los trabajadores más pobres que no cumplen el requisito para obtener una pensión. Ejemplo, los que aportaron 3 años, 5 años, etc. Las AFP con todo sus problemas te aseguran tus aportes y tu pensión sin importar los años aportados. De acuerdo con los reportes estadísticos, los trabajadores nuevos se afilian más a las AFP.

“Perú es uno de los países de Sudamérica con menor tasa de cobertura, que apenas llega a 31.2% y la informalidad genera a personas sin pensiones que son 68.8%, según el reporte de INEI enero a junio 2016”