En un mes, dos secuestros han conmocionado a la población de Leoncio Prado, pero también han puesto en evidencia su alto nivel de solidaridad, tan importante para que las víctimas sean rescatadas sanas y salvas.

El primer secuestro fue de las dos hijas menores del alcalde del distrito Daniel Alomía Robles, Miguel Huaytán Loyola. Y la semana pasada ocurrió el plagio de una niña de 7 años de edad. Si bien los móviles son distintos entre uno y otro caso; y en el primero los plagiarios siguen libres y en el segundo, ya está capturado; lo que motiva este comentario es la participación activa que han tenido en ambos casos los pobladores y los ronderos para acabar con las pesadillas de las menores.

Al conocer del secuestro de las hijas de la autoridad edil, los pobladores de su distrito y los comités de autodefensa se sumaron al trabajo de búsqueda, estrechando un cerco contra los delincuentes que permitió que las menores sean rescatadas ilesas.

Con el caso de la niña de 7 años la respuesta de la población y ronderos no ha sido distinta. Incluso sus compañeros de colegio y docentes salieron a las calles en marcha pidiendo su liberación. Fueron los ronderos los que sorprendieron al plagiario y su vícima. Y, como corresponde, dieron aviso a la policía mientras lo tenían retenido.

Ambos casos no muestran el valor de la solidaridad y que su práctica se extienda cada vez más entre los hombres.