Como si no fuera ya suficiente que el congresista por Huánuco, Guillermo Bocangel Weydert, esté en medio del escándalo por su aparición y expresiones en uno de los vídeos que grabó el también parlamentario Moisés Mamani para probar que querían comprar su voto en contra de la vacancia del entonces presidente de la República Pedro Pablo Kuczynski, el también representante de Huánuco en el Congreso, Rogelio Tucto, salió a llamar la atención con su polémica propuesta de indultar al mayor genocida del país, Abimael Guzmán Reynoso, para —según él— lograr la reconciliación en el país.

Esa es la mala suerte de Huánuco para congresistas. No de ahora, sino de hace mucho tiempo.

Los representantes de Huánuco no sobresalen por sus impactantes discursos, por sus sesudas iniciativas legislativas, por sus firmes posiciones en defensa de las poblaciones más vulnerables. ¡No! lo hacen por escándalos.

Bocangel y Tucto han ganado notoriedad en la escena política en los últimos días por hechos y dichos muy controversiales. El primero incluso enfrentará un proceso de desafuero y en Comisión de Ética ya iniciaron el trámite que podría acabar con su suspensión del cargo, mientras sigue el proceso para ser desaforado.

En tanto, la Junta de Portavoces del Congreso emitió ayer un pronunciamiento rechazando las expresiones de Tucto.