En poco más de 48 horas, dos trágicos accidentes de tránsito han sumido en el dolor a familias, han incrementado el número de víctimas mortales en las carreteras y han consternado a la colectividad huanuqueña. Son tragedias que pudieron evitarse. Son muertes inútiles producto de la suma de negligencias.

Una familia viajaba la tarde del sábado de Tingo María a Huánuco, pero el conductor del vehículo de transporte público —de acuerdo con investigaciones policiales— quiso alardear ante una joven que lo desafió a impregnarle velocidad a su vehículo. El resultado: choque contra un tráiler y la muerte violenta de una madre y su hija.

La mañana del martes, los huanuqueños despertamos conmovidos por la muerte instantánea de un padre de familia, policía él, y su hija al impactar su motocicleta contra un tráiler cerca del óvalo Esteban Pavletich. Más tarde fallecería su segunda hija y su tercer bebe, un varoncito de 4 años, era atendido en el Hospital de Contingencia.

En ambos sucesos encontramos presente a la negligencia de los conductores, al irrespeto a las normas que regulan el tránsito de vehículos. Pero en el caso de ayer también hay una cuota de responsabilidad de autoridades regionales y municipales por no atender el problema del congestionamiento vehicular en el óvalo Esteban Pavletich, más aún con el funcionamiento del Hospital de Contingencia en La Esperanza. Tres muertes ojalá los anime a actuar.