CPC A. Lenin Tadeo Tordecillo.

Sin duda en esta campaña política ha habido de todo. Lo más interesante es que salió a luz mucha información de los candidatos que se mantenía oculta y que las Hojas de Vida no informaban sobre ella. Es guerra sucia, dijeron los candidatos.

Guerra sucia porque en las redes sociales se daba a conocer alguna información que les ocasionaban desprestigio.

Pero, ¿en realidad se trataba de una guerra sucia? Claro que no.

La gran mayoría de estas informaciones estaban sustentadas con imágenes, audios, videos, documentos y sentencias por actos de violación, corrupción, etc.

Sin duda lo “bueno” de las elecciones es que permite conocer cómo es realmente una persona o cómo ha conseguido lo que ha conseguido. Mientras alguien no anhele ser gobernante puede ser una buena persona y admirada; pero cuando empieza a ser candidato o es gobernante ya se conoce realmente cómo es.

Una muestra de ello, por ejemplo, es el caso de un candidato presidencial que en las elecciones del año 2016 estuvo en las preferencias electorales, pero cuando se supo que había plagiado su tesis y un libro, entonces su popularidad se vino abajo y muchos lo rechazaron.

Antes de ser candidato, la población lo admiraba por todo lo que había alcanzado, pero luego que salió el plagio y otros videos que lo involucraban en aparentes actos de corrupción, hasta el día de hoy es una de las personas poco admiradas. Lo mismo sucedió con el expresidente Alejandro Toledo, a quién muchos admiraban por haber salido de la pobreza y haber llegado a ser presidente, pero al día de hoy también es una persona despreciada por muchos y conocido como un alcohólico.

Sin embargo ocurre algo irónico y que debe ser para reflexión de los jóvenes que algún día anhelan ser gobernantes.

Lo irónico es que cuando uno observa los sucesos de la vida, por ejemplo, cuando uno es estudiante, a quien se mata estudiando, no plagia, hace sus trabajos responsablemente y asiste a clases, se le dice ratón de biblioteca, tonto, quedado, sobón, c…o, y otros adjetivos que no valen repetirlos.

En cambio a quienes copian en los exámenes, pagan para aprobar el curso, se les llama “vivos”, el capo y otros adjetivos que en vez de avergonzarles son de admiración y halago.

Estas mismas actitudes en el ámbito laboral también se siguen repitiendo.

A quien trabaja con honestidad, llega puntual, cumple su horario y hasta trabaja más horas, sigue siendo el mismo tonto, quedado, sobón, c…o, etc.

Y quienes le sacan la vuelta a las leyes, no van a trabajar, llegan impuntual, siguen siendo los “vivos”, los capos y hasta llegan a ser admirados cuando exhiben todos los bienes que llegan a tener, pero de mala manera.

En las elecciones, de ahora y de antes, se puede comprobar que mientras alguien lleve una privada y con malas prácticas, puede ser admirado; sin embargo cuando esas malas prácticas son expuestas públicamente se convierten en la persona más despreciable y detestable, y el castigo, en muchos casos, es el rechazo por parte de la población.

Si hay algo que deben aprender los futuros aspirantes al sillón municipal o regional es que deben procurar llevar su vida de manera ordenada, ya que será su único capital que les puede garantizar el triunfo en una elección municipal y/o regional. El caso más claro es del ahora virtual alcalde de Lima, Jorge Muñoz, a quien no pudieron sacar algo de malo en estas campañas – como sí ocurrió con los demás candidatos – y que le permitió obtener el triunfo electoral. Sin embargo, aún nada está dicho. En los próximos años seguramente también nos enteraremos de que pie cojea [como pasó con PPK], en caso que cojee; porque si de algo estoy convencido es que todas son buenas personas y hasta admiradas, hasta que llegan a ser gobernantes.