Obrainsa, la empresa que en consorcio con la española Joca, construye el nuevo Hospital Regional Hermilio Valdizán Medrano de la ciudad de Huánuco, ha ingresado a un proceso concursal preventivo buscando una ayuda para que su crisis financiera no se agudice aún más.

Esta situación ha generado incertidumbre sobre el futuro de la construcción de la obra más grande que tiene el departamento de Huánuco. Y la preocupación crece ante el silencio que ha guardado la empresa con relación a la obra y la falta de un pronunciamiento del Gobierno Regional sobre las decisiones que tomará y los márgenes que tiene para ejecutarlas.

Es urgente que los directivos de Obrainsa, que pertenece al Grupo Tejeda, expliquen su situación actual y si tienen la capacidad financiera y operativa para concluir el Hospital Hermilio Valdizán Medrano.

Si no lo hace en breve plazo, el Gobierno Regional debería exigir que lo haga. No son solo algunos millones que están en juego, es el sueldo de trabajadores huanuqueños, el pago a proveedores huanuqueños, es la salud de los huanuqueños que está en riesgo, son las expectativas y esperanzas de un pueblo que pueden ser arrastradas con la quiebra de Obrainsa.

El Ministerio de Salud también debería interesarse por conocer la situación de Obrainsa y tomar previsiones para que después no tengamos una obra paralizada, abandonada como ya ha pasado en este país.