Teresa Chara de los Rios

Es casi seguro que en un discurso presidencial no se pueden mencionar todos los problemas que hay en nuestro país, y sus posibles soluciones. Hay sectores que no han sido mencionados y de allí su descontento. Un discurso presidencial es para hacer un recuento de lo que se ha logrado y dar a conocer aquello que se piensa hacer el año siguiente.

PPK tiene un año en el gobierno. Un año que no le ha sido nada fácil y no sólo porque no tiene la mayoría en el Congreso, sino porque los desastres naturales han sido de mayor magnitud que cualquier institución de prevención lo hubiera detectado.

Actualmente se ha iniciado la reconstrucción. Es comprensible la desesperación de las personas, pues lo han perdido todo. Después que el Estado intervenga, la insatisfacción quedará, pues las demandas son muchas y el presupuesto escaso. Sin embargo, también es cierto que la gente no aprende y seguirá construyendo en lugares vulnerables.

Mencionó una frase que alagó mis oídos: “La lucha de la mujer es mi lucha”, pero no dijo cómo. Hubiera preferido que no lo mencionara, porque no hubo mayor sustento. Quedó en vacío. Ni más presupuesto, ni un nuevo programa, nada.

Para nuestros jóvenes, sector de la población que votó mayoritariamente por él, tampoco hubo nada. En este sector juvenil existe un gran porcentaje que solo llegó a estudiar la secundaria completa y que “chambean” en cualquier cosa que les genere un poco de dinero.

Hay otro sector de jóvenes que estudia en institutos y universidades y miran su futuro con desaliento porque vislumbran pocas posibilidades para ellos. Algunos estudian por complacer a sus padres y otros para que no les llamen “vagos”, aunque a eso vayan a las universidades.

Desde hace un buen tiempo asesoro a un grupo de jóvenes emprendedores. Esos jóvenes que si creen que existe un futuro mejor. Esos jóvenes que se “sacan la mugre” reuniendo de sol en sol para juntar un pequeño capital. Son personas entusiastas que han aprendido alguna actividad de transformación y están sacando muy buenos productos al mercado local.

Sus negocios son de lento crecimiento pues les falta formalizarse, sacar certificados, licencias, autorizaciones, desarrollar mejor sus empaques y etiquetado. Todavía no quieren arriesgarse a pasar a la formalidad, su producción es escasa y las ventas que realizan son a nivel de familiares y amigos. Obviamente esto no es sostenible en el tiempo y ellos lo saben.

Existe otro sector de jóvenes que ya se encuentran trabajando en el sector formal. Cuentan con todos los requisitos, pero ahora les falta capital semilla para seguir creciendo,  créditos con intereses bajos, facilidades para la adquisición de equipos y maquinarias para las micro y pequeñas empresas. Es necesario también la creación de políticas del gobierno regional y locales para la apertura de mercados donde los jóvenes puedan colocar sus productos. No hay que crear más leyes, solo falta voluntad política.

En Huánuco se han creado dos CITES (Centros de Innovación Productiva y Transferencia Tecnológicas), creadas desde el  año 2016 para promover innovación en las empresas que les permita dar un valor agregado a su producción, y asegurar el cumplimiento de las normas técnicas, buenas prácticas, estándares de calidad e higiene. Muy bien podrían apoyar, sin costos,  a los jóvenes emprendedores para que realicen innovaciones con la gran variedad de productos que tenemos en nuestra región.

Debo reconocer que a nivel nacional, solo hay un CITE exitoso que es el de Ica. En Huánuco lamentablemente si no se colocan a las personas correctas, estas CITES se convertirán pronto en más instituciones burocráticas del Estado, donde los funcionarios públicos se contentarán con pequeños logros para justificar sus magníficos sueldos. Muchos de estos funcionarios han sido colocados a dedo por amistad, o partido político, sin que guarden el perfil profesional que se requiere para que los CITES cumplan con los objetivos que fueron creados.

Los emprendedores en nuestro país están creciendo. Ya no quieren ir a una oficina y sentarse detrás de un escritorio. Urge que el gobierno nacional, regional y local, visualice a este sector de jóvenes, no como una carga sino como aliados para salir de la pobreza y generar desarrollo. Ojalá que en los próximos discursos de nuestras autoridades, escuchemos políticas económicas que apoyen a los emprendedores. Menos palabras, más acción.