La solución del problema del congestionamiento vehicular en los puentes Señor de Burgos y Joaquín Garay puede significar una gran oportunidad para rediseñar rutas, mejorar la transitabilidad en calles y recuperar algunas que están invadidas por la informalidad.

La crisis debe ser convertida por las autoridades en una oportunidad de mejora. Hacen falta voluntad de cooperación, visión de futuro, desprendimiento de recursos y muchas ganas de servir al ciudadano.

Si bien desde el Gobierno Regional trabajan el proyecto de convertir en cuatro carriles la carretera Central desde Huancachupa hasta La Esperanza, eso no puede impedir que se trabaje ya en habilitar las vías paralelas a la carretera Central desde el óvalo Esteban Pavletich (o unos metros antes) para el tránsito vehicular. Por el contrario, debería incentivar a que se realice la intervención porque de esa forma transportistas, pasajeros y vecinos podrían ir experimentando las ventajas de pistas amplias y para cuando llegue el momento de la ejecución del gran proyecto haya un respaldo unánime de la población, lo que a su vez reducirá los riesgos de conflictos sociales.

La ocasión se presenta como una gran oportunidad para la administración de Juan Alvarado, sabrán ahí si la aprovechan o dejan pasar el momento, mientras llega el proyecto de los cuatro carriles, si es que llega.