La intervención a siete camiones cargados con 75 mil pies tablares de madera extraídas de una zona aún desconocida pero con la autorización obtenida a nombre de una comunidad que nunca la solicitó pone en evidencia una debilidad en las instancias del sector forestal en el control de la explotación de los bosques.

Tal como han coincidido funcionarios de la Administración Técnico Forestal y de Fauna Silvestre (ATFFS) y los empresarios madereros y transportistas, la madera fue adquirida cumpliendo aparentemente con las  formalidades establecidas. Sin embargo el timo quedó al descubierto cuando personal  del Osinfor (Organismo Supervisión de los Recursos Forestales y de Fauna Silvestre) hizo una constatación a la comunidad El  Cerro en  el  departamento de Loreto, recibiendo información  de  sus autoridades que no habían tramitado ninguna autorización para extraer madera.

¿Cómo es posible que se otorgue una autorización sin verificar la zona de extracción? ¿Cómo se garantiza entonces la protección del bosque?

Se entiende que el principal propósito del trabajo de las autoridades es precisamente evitar el mal aprovechamiento de los recursos maderables. En este caso el daño está consumado, lo que habla de una deficiencia del sistema. ¿Cuánta madera  más con esa modalidad del engaño ha sido extraída y comercializada? Urgen cambios para mejorar el sistema de control de la explotación maderera.