Contra las pretensiones de los alanistas, la República Oriental del Uruguay rechazó la solicitud del expresidente del Perú, Alan García Pérez, afirmando que “en Perú funcionan autónomamente y libremente los tres poderes del Estado, y especialmente el Poder Judicial”, que las investigaciones que realizó concluyen que el caso de García “no es persecución política”.

De esta forma ha quedado concluido el culebrón de García y los parlamentarios apristas por el asilo.

La decisión de Uruguay fortalece el espíritu nacional, pues confirma que el pedido del líder aprista era una estratagema para eludir la investigación en su contra por las coimas que Odebrecht confirmó haber entregado para adjudicarse la construcción de la Línea 1 del Metro de Lima.

La desesperación de García Pérez por autoproclamarse perseguido político, solo ha servido para confirmar las sospechas de corrupción en su contra. A García le persigue su conciencia, porque la justicia apenas si ha iniciado investigación preliminar en su contra. ¿Por qué tanto brinco si el suelo está parejo? Saber que su caso no lo tiene un fiscal con estrella, ha puesto más que nervioso al exmandatario y a sus “compañeros” congresistas que en vano viajaron al Uruguay para denostar del país (diciendo que hay una dictadura) en su afán de conseguir el asilo para García. Pero ya ven, Uruguay les enrostró que lo de García “no es persecución política”