Los problemas que se presentan en la feria por el armado de los estands no hacen más que desacreditar a la administración municipal y echar por tierra la propuesta de cambiarle el rostro a esta actividad que cada año se organiza por el aniversario patrio y de la fundación española de la ciudad de Huánuco.

La uniformización de los estands y el cambio de toldos por los plásticos y costales multicolores que generaban más un aspecto de invasión de pueblo joven que de una feria de aniversario, resultan una propuesta importante de cara a ir mejorando esta actividad económica.

La administración de Aníbal Solórzano se ha empeñado en darle un nuevo rostro a la feria, sin embargo los tres años de intento se han presentado incidentes con la instalación de los estands, que sabotean el propósito.

Resulta sorprendente que en una ciudad con lluvias y fuertes vientos como la nuestra, funcionarios y empresarios no reparen en que los puestos de venta deben tener la suficiente capacidad para soportar torrenciales lluvias y sistema de drenaje de las aguas pluviales.

Dos años son suficientes para aprender la lección. Los mismos errores en el tercero ya parece necedad. A eso hay que sumarle que otra vez la feria agropecuaria —que debe ser el principal atractivo— ha sido relegada del campo ferial. Así, solo estamos frente a una vieja improvisación.