En las Elecciones Regionales y Municipales del año 2014, se registraron hechos de violencia en 5 distritos del departamento de Huánuco, protagonizados por personas descontentas con los resultados de la votación y acusando la presencia de electores golondrinos. Este año, los focos de violencia se han incrementado a por lo menos 8, algunos de ellos repitiendo lo sucedido en procesos electorales anteriores.

A pesar que ya la Fiscalía y el Poder Judicial han enviado a la cárcel a algunos de los que en los comicios pasados causaron disturbios tras los procesos electorales, nuevamente estamos ante escenarios de violencia bajo los mismos argumentos: golondrinos y descontento por los resultados de la votación.

De acuerdo con los reportes de los organismos electorales, al menos en un distrito: Pampamarca, se realizarían nuevas elecciones municipales debido a que todas las actas electorales fueron destruidas por la turba. En los otros lugares el personal de la ODPE, Policía y Ejército logró proteger las actas para el conteo de los votos, sin importar el riesgo al que se exponían. Una situación que debería tener, por lo menos, un reconocimiento especial de las autoridades electorales.

Ahora bien, las denuncias de golondrinos e irregularidades en los comicios que alegan los pobladores deberían investigarse y tener una respuesta pública. Si se confirmaran, aplicar las sanciones que corresponden. Pero no hay que dejar que la violencia siga escalando.