Este domingo se conmemora el Día Internacional de la Mujer. Y las estadísticas nos enrostran lo violenta que es la sociedad con las mujeres, el verdugo que es para ellas el machismo y la apremiante necesidad de cambiar patrones y eliminar estereotipos para revertir las avergonzantes estadísticas.

La visibilización del problema, los espacios creados para denunciar la agresión y los talleres de capacitación muestran resultados. Cada vez hay más mujeres denunciando, aunque el sistema de justicia y de salud sigan mostrando debilidades para atender las denuncias y para atender la salud física y mental de las víctimas.

Si por un lado se han endurecido las sanciones para los agresores abriendo las puertas de las cárceles, no se ha dotado a la Policía y Fiscalía de laboratorios para obtener la prueba científica que incrimine sin atisbo de duda al agresor, tampoco se ha impulsado la especialización al interior de la Policía para este tipo de casos a pesar de las alarmantes cifras.

Es muy poco también lo que se ha hecho para recuperar a la víctima de la violencia. La falta de casas refugios, psicólogos para atenderlas, falta de oportunidades laborales o de emprendimiento son debilidades en la tarea para que las mujeres superen esa etapa negra de sus vidas.

El Día Internacional de la Mujer debe ser también para eso: superar las debilidades para construir una sociedad sin violencia contra la mujer.