¿Y si caminamos hacia un nuevo Perú desde la actual tragedia nacional?

 Pier Paolo Marzo Rodríguez

Más de 5.000 fotos de personas fallecidas por la COVID-19 revistieron este domingo los bancos y las paredes de la catedral de Lima para una misa del Corpus Christi en homenaje a las víctimas del coronavirus SARS-CoV-2, oficiada por el arzobispo de la capital peruana, Carlos Castillo”, cuenta el portal español Religión Digital: https://www.religiondigital.org/america/catedral-Lima-fallecidos-coronavirus-Peru_0_2240775924.html ). El mismo precisa que “Así estuvieron presentes en este tributo religioso buena parte de los casi 6.500 muertos por la COVID-19 que estaban registrados hasta el sábado en las estadísticas oficiales de Perú, el segundo país de Latinoamérica y el octavo del mundo con más casos confirmados de coronavirus, al acumular más de 225.000 contagiados.”

Es uno más de los medios internacionales que da cuenta de la tragedia que vive nuestro país, luego de los reportajes de la BBC y el New York Times, que tratan de explicar el fracaso nacional que las cifras indicadas revelan.

Sin embargo, la nota que abre esta columna alude a un aspecto a veces no suficientemente relevado entre las cifras diarias, la dimensión espiritual de nuestro pueblo. Dimensión que también muestra una profunda enfermedad, estructural y que se ha revelado con grosera intensidad en estas semanas, la corrupción.

En efecto, la semana pasada la Contraloría General de la República informó que servidores municipales en todos los departamentos del país, dejaron sin alimentos a 4212 familias pobres y al borde de la inanición, por favorecer a otros tantos servidores estatales, todos ellos percibiendo remuneraciones mensuales (probablemente algunos trabajando menos que de costumbre), 138 en Huánuco. ¿Sabrán acaso que la comunidad shipiba Bena Jema en Tingo María clama por ayuda alimentaria pues hace casi 3 meses que sus integrantes han dejado de vender artesanías, la principal fuente de su sustento? ( https://pagina3.pe/2020/06/14/comunidad-nativa-reclama-ayuda-en-leoncio-prado-para-no-morir-de-hambre/ )Probablemente no. La corrupción descentralizada mata con inconciencia.

Y la semana antepasada se hizo público a nivel nacional que unidades de varios gobiernos regionales, incluso del de Huánuco, estaban favoreciendo a empresas vinculadas con servidores públicos, de modo que los recursos destinados a evitar muertes, se usaban para comprar productos sobrevaluados enriqueciendo a dichas empresas. En Huánuco se llegó al extremo de que su principal Red de Salud contrató con empresas de familiares cercanos del gobernador regional, entre otros varios hechos denunciados. Corrupción regionalizada.

En un contexto donde oligopolios de venta de productos medicinales, como las cadenas del grupo empresarial liderado por el multimillonario Rodríguez Pastor, y las dos empresas que comercializaban el Oxígeno de 99%, aumentaban exponencialmente sus ganancias elevando los precios de los productos que marcaban la diferencia entre vivir y morir, ya sea en un domicilio o en una unidad de cuidados intensivos. Mientras sus defensores en redes sociales fustigan a quiénes exigen medidas dirigidas al cese de las causas de la muerte prematura de miles de conciudadanos y que los más ricos también contribuyan a ese cese.

La bajeza de espíritu detrás de las conductas mencionadas no es nueva. Alfonso Quiroz la documentó desde el Virreynato hasta el 2000 en su Historia de la corrupción en el Perú. Sólo que la crisis la ha exacerbado y evidenciado.

Desde esta evidencia es que podemos plantearnos el curarnos de ese mal. No llegaremos a extirparlo del todo; pero sí es posible reducirlo a una enfermedad espiritual focalizada y mantenida a raya. En el nivel institucional ya tenemos varios recetarios con medidas para prevenir la corrupción. El 2016 la Organización para la Cooperación y el Desarrollo planteó recomendaciones en un completo y preciso informe sobre Integridad en el Perú. Dos años después el el Basel Institute on Governance de Suiza con apoyo de la Escuela de Gobierno de la Universidad Católica, presentó un documento de trabajo destinado a los gobiernos regionales, sobre Gestión de Riesgos para la prevención de corrupción en el Perú. Y distintas oficinas tienen consultorías archivadas con detalles de qué hacer para ello en muchos sectores del Estado.

El punto es decidir cortar con el mal y animarnos a caminar hacia un nuevo Perú, venciendo resistencias de quiénes lucran con la corrupción al punto de ser indiferentes con la muerte a la que ella contribuye. Ese ánimo puede nutrirse de la fuerza espiritual con la que las familias de los 5000 fallecidos enviaron las imágenes de los seres queridos que partieron, a la celebración oficiada por el arzobizpo de Lima. Y con la fortaleza de espíritu de quiénes todos los días asumen riesgos para cuidar las vidas de otros. El el poeta Hölderlin, en su poema Patmos, nos deja un útil recordatorio: Donde está el peligro, crece también lo que salva»..

One thought on “¿Y si caminamos hacia un nuevo Perú desde la actual tragedia nacional?

  1. Es verdad que la corrupción es una lacra nacional.
    Solo un pequeño detalle, en el caso de las Municipalidades no me parece grave que se hayan entregado canastas de víveres a trabajadores municipales, la mayoría percibe un ingreso miserable que no los aleja de la pobreza y vulnerabilidad, sin generalizar por cierto.

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