¿Podremos superar la crisis de salud con la participación comunitaria?

Pier Paolo Marzo Rodríguez
Pier Paolo Marzo Rodríguez

Si al 6 de julio en Huánuco habíamos dado el pésame a 147 familias de otros tantos fallecidos por covid-19, cuatro veces más que los 33 de a inicios de junio, al sábado 18 ya teníamos 246 pérdidas irreparables, 100 personas más en menos de 2 semanas. Con un pico de 24 personas en 24 horas en dos de los días de la semana pasada, aunque el sábado 18 hubo un esperanzador descenso a sólo tres fallecidos (igualmente pérdidas irreparables para cada de sus familias).

Ante esta catástrofe humanitaria y cerca a un mes después de los anuncios de colapso de los establecimientos de atención de la covid-19, el Ejecutivo y el Consejo Regional finalmente impulsaron la compra de una nueva planta de producción de oxígeno medicinal, que con una inversión de 2 millones 93 mil 914 soles, producirá 36 metros cúbicos por hora, según la información oficial publicada.

Esta planta debería complementar la instalada en el hospital de Tingo María, luego de que se esclarezcan las informaciones que dan cuenta de problemas en su funcionamiento (esperamos un visita de la Contraloría para dicho esclarecimiento).

«La estrategia más exitosa y probada ante otros males, es la promoción de la participación comunitaria.»

De esta manera se atenderá la demanda de cuidados intermedios, imprescindibles para evitar llegar a la necesidad de cuidados intensivos, que requieren de los escasos ventiladores mecánicos disponibles.

Sin embargo, la extensión de los contagios requiere de una respuesta más rápida y masiva, en el primer nivel de atención y en la prevención. Recordemos que la covid-19 ni tiene cura ni vacuna, sólo tratamiento. Por ende la prevención es y será la mejor forma de afrontarla y limitar su letalidad. Y la estrategia más exitosa y probada ante otros males, como la anemia o la inseguridad ciudadana y hoy mismo de forma autogenerada en muchos barrios y comunidades, es la promoción de la participación comunitaria. La experiencia de las rondas campesinas de Huacrachuco, Cajamarca y Puno, entre otras, o de las comunidades nativas de Satipo y Condorcanqui, a modo de ejemplo; o las acciones comunitarias en la Margen Izquierda del Río Rímac y en Comas, en Lima, nos gritan cuál es la mejor estrategia para la prevención o la contención de los contagios.

Por ello es de saludar que el Ministerio de Salud haya oficializado impulsar Comités Comunitarios Anti Covid 19, desde los establecimientos del primer nivel de atención y en coordinación con los Gobiernos Locales.

Para ello se cuenta con la Resolución Ministerial 306-2020-MINSA, que aprueba la norma técnica de reactivación del primer nivel de atención y que en su artículo 6 establece pautas para la participación comunitaria en salud. De esta manera se protocoliza que:

1) Los comités comunitarios anti Covid promuevan prácticas saludables y hagan vigilancia comunitaria de la población de su comunidad (incluyendo aquí a cualquier tipo de vecindad, como edificios o barrios), con la participación de agentes comunitarios de salud o agentes de medicina tradicional, especialmente de la población en riesgo de la comunidad.

2) Si hay casos sospechosos, hagan una referencia comunal al establecimiento de salud correspondiente del primer nivel de atención.

3) Todos los números telefónicos de los establecimientos de salud, incluso de los que prestan servicios de salud mental (línea 113 opción 5 por ejemplo) sean de conocimiento de los agentes comunitarios de salud y los comités comunitarios en salud.

4) Se coordine con el Gobierno Local y la Policía Nacional las acciones diarias para evitar aglomeraciones en lugares públicos.

5) Se actualice la información sobre las personas que requieren intervenciones preventivas o urgentes para la protección de su vida y su salud.

Para que esta estrategia funcione, URGE que las direcciones regionales de salud refuercen sus áreas de Promoción de la Salud, y a través de ellas impulsen que todos los establecimientos del primer nivel de atención, SIN EXCEPCIÓN, incentiven la formación de agentes comunitarios en salud en cada barrio, edificio, urbanización o comunidad. Ellos son líderes o lideresas reconocido/as por su comunidad en la promoción de salud. Podrán registrar viviendas y familias, hacer tamizajes, monitorear la evolución de los casos infectados y las personas con casos en el hogar, así como hacer seguimiento telefónico, presencial y notificación a los establecimientos de salud. Con los o las agentes comunitarios se podrá impulsar la constitución de los comités comunitarios anti covid-19. Además, dándoles incentivos, se ayudará a la reactivación económica local y a la garantía del derecho a la alimentación.

De esta manera, como lo recuerda la reconocida epidemióloga Magaly Blas, impulsora de la estrategia Mamás del Río, que está trabajando con agentes comunitarios en Loreto, se logrará que las personas no vayan a los establecimientos, sino que se les encuentre, controle y trate en etapas tempranas, en casa.

¡La organización comunal no sólo nos permitirá superar la crisis de salud, sino que será base de un nuevo Perú con más orden y cuidado de todos y todas!

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