Izquierda, derecha, y lo que realmente importa

Germán Vargas Farías

Hace tiempo ya que no le presto mucha atención a la declarada, o supuesta, identidad ideológica de nuestros políticos. Advierto, es importante, pero mucho más relevante que eso es la adhesión a principios fundamentales como la defensa de la persona humana, y estar comprometidos con el respeto de su dignidad. Ambas, dice la Constitución Política del Perú, son el fin supremo de la sociedad y del Estado (Art. 1)

Hablar de adhesión y compromiso, coincidirá conmigo, no solo tiene que ver con el discurso, o la declaración de buenas intenciones. La forma de demostrar el apego a valores como la justicia y la verdad, es la práctica, o para decirlo de otro modo, es actuar correctamente, y eso –es el asunto que propongo en este artículo- no es atributo exclusivo de una ideología, partido político, o confesión religiosa.

Traigo esto a colación a propósito de conversaciones recientes, tanto como dichos pasados, que tal vez usted también ha tenido oportunidad de leer en redes sociales u otros medios, respecto a la postura ideológica política del presidente Vizcarra y su gobierno.

Dejaré de lado la anécdota que representa una ex congresista, con un desenfrenado gusto por el melodrama, que se refería a este como un “gobierno comunista vizcarrista”. Aún lo hace cuando le dan tribuna, pero hay que delirar tanto como ella para creer que un gobernante “castrochavista” nombraría como presidente del Consejo de Ministros, a un personaje como Pedro Cateriano.

El recientemente nombrado premier es, como se sabe, un conocido político cuya trayectoria incluye militancia en dos partidos de derecha, y un desempeño como funcionario público muy distante de propuestas o políticas de izquierda. Tan es así que una de las primeras en saludar su designación fue la presidenta de la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (Confiep), María Isabel León, quien expresó su complacencia por la prioridad anunciada por Cateriano de “destrabar las inversiones” considerando que, para generar riqueza, “se requiere inversión nacional y extranjera».

«Hay quienes ven en el nombramiento de Cateriano como premier la confirmación del carácter proempresarial del gobierno de Vizcarra»

Pero no solo está de plácemes la derecha empresarial, también está contenta aquella otra más ilustrada que considera que Pedro Cateriano tiene el perfil para liderar un gabinete ministerial que impulsará la reactivación económica; y que, como confiesa Juan Carlos Tafur, tiene la ilusión que una buena gestión del actual primer ministro sirva de demostración de las “bondades” de una opción de derecha para el 2021.

En la otra orilla, hay quienes ven en el nombramiento de Cateriano como premier la confirmación del carácter proempresarial del gobierno de Vizcarra. El mismo Tafur que reconoce el presidente no es un hombre de izquierdas, recuerda que “su trayectoria política y empresarial lo ubican en un centro derecha desarrollista”.

Derecha o izquierda, pro o antiempresarial, el gobierno puede ser caracterizado de muchas maneras, pero lo más importante, y aquí vuelvo al inicio, es cuánto se hace para defender a la persona humana, respetando y promoviendo su dignidad.

A estas alturas, bastante evidencia existe respecto a que ser de izquierda o derecha no hace mejores gobiernos, y tampoco nos convierte en mejores personas. Plantear una discusión etiquetando, y pretendiendo descalificar a la otra persona a partir de ello, es un recurso retorcido además de inútil.

Equivale, si me permiten, a algo parecido a discutir qué es mejor, ¿un alfarero zurdo o uno diestro? Lo que importa, realmente, es lo que hace y está dispuesto a forjar con sus manos.

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