Ahora que ya he muerto*

TEXTO DE REFLEXIÓN

¡Oh!, ¿qué sucede? ¡No entiendo!, solo sentí mareos y un dolor fuerte en la cabeza; ahora estoy tanconfundido. ¿Qué pasa?, ¿por qué mi esposo/a corre y llora? ¡Oh noooo, mis padres, hijos y hermanos también están llorando! Mis vecinos entran a la casa, toda mi familia llora, no sé por qué. Ya veo, ahora entiendo, ¡tienen a alguien en el cajón, féretro! ¡No puede ser!, ¡soy yo!, mi cuerpo está en el cajón. Dicen que ya he muerto; pero no, estoy aquí, veo a todos, ellos no me ven, quiero abrazarlos, no puedo, me paso de frente, les hablo, no me escuchan.

Estoy calmado, ahora entiendo, ¡ya he muerto! Es el primer velorio. Hay mucha gente: familiares, vecinos y algunos amigos. Algunas personas juegan cartas, beben shinguirito, wakinkuna kukata chaqchapäkuykan (algunos están masticando coca). Permanecen un rato, luego se van poco a poco. Es el segundo velorio, veo casi a los mismos de ayer. ¡Oh, qué pena, no veo a nadie de mi trabajo! Dicen que les avisaron; pero, como todos sabemos, ellos no tienen tiempo, están preocupados en cumplir metas propuestas por sus superiores. ¡Les entiendo!

Ahora me están llevando al cementerio. Veo a más personas, muchos de ellos conocidos: familiares, vecinos, amigos, colegas de estudio, entre otros; pero de mi trabajo, ¡nadie! ¡Ah, ellos no tienen tiempo!, están preocupados en cumplir metas propuestas por sus superiores. ¡Les entiendo!

Es de suponerse, ¡ya me sepultaron! veo a mi familia con gran dolor, especialmente a mis padres, hermanos, hijos y esposo/a; todos lloran. Yo ya no siento preocupación, angustia, miedo, dolor ni tristeza. Es que, … ya he muerto. Mi familia regresa a casa sin mí, les dejo un gran vacío.

Pasan algunos días, rápidamente alguien ocupa mi puesto de trabajo, todo vuelve a ser como antes: corren, atienden y realizan llamadas, envían mensajes y documentos por correo, whatsaap u otro medio, hacen pagos, elaboran informes y oficios, presentan y reciben documentos, firman planillas, se reúnen, planifican; en fin, es como si nunca hubiese faltado yo.

«Desde aquí, desde mi tumba, solicito que se verifique si las metas logradas por la municipalidad, empresa / UGEL / DRE / GR /, entre otros, han sido producto del cumplimiento estricto de las normas».

Sin embargo en mi familia, el vacío persiste, mi madre sigue triste, mi esposo/a llora, está confundido/a, no sabe qué ni cómo hacer sin mí, mi hijo pequeño pregunta: ¿Dónde está mi papá / mamá? Mi esposo/a se queda callado/a, mi hija mayor acaba de comprender dolorosamente lo que es la muerte, no deja de llorar, no quiere hacer su tarea, no quiere conectarse a ningún medio de la estrategia Aprendo en Casa, no se puede concentrar, tampoco come. Mi perro se paró en la puerta y de ahí no hay quién lo saque, come, bebe agua y regresa a su puesto de espera. Ahí me esperaba siempre.

Pasa el tiempo, mi hijo cumple cuatro años y yo no estoy, él se aferra a su mamá, se ha vuelto tímido y retraído, no hay una figura paterna para él, papá ya no está… Mi hija de 12 años ya casi no habla, a veces su mamá / papá la encuentra llorando, bajó mucho en sus notas y no muestra interés por nada. Mi querido/a esposo/a, con toda la carga sobre sus hombros, la responsabilidad de dos hijos pequeños, tiene que sonreírles para darles fortaleza.

Ya pasaron ocho años, en mi casa abunda el vacío, el dolor y la tristeza; mis amigos aún se acuerdan de mí. ¡Ja, ja, ja! en la municipalidad, empresa / institución educativa / UGEL / DRE / GR / entre otros, donde trabajaba todo sigue igual, ya nadie me nombra ni se acuerdan que yo existía. ¿Saben qué dijo el médico?, ¿saben qué causó mi muerte?; dice que he muerto por estrés, en mi cerebro se reventó una vena por una subida de tensión que me dio por mucho trabajo y por querer entregar los documentos e informes en fechas que ya estaban establecidas como señal de cumplimiento de metas; bueno, eso pedía el/la director/a, jefe/a, administrador/a, gerente; así también les pedían a ellos; por eso te consideraban como personal comprometido con el trabajo. Decían que, cuando se cumple las metas en fechas programadas significaba ser eficiente y mejor; por esta acción valiente la municipalidad, empresa, UGEL / DRE / GR /, entre otros, se hacen acreedores al famoso BONO DE RECONOCIMIENTO; es más, acumular evidencias de trabajo que genera algunos puntos para la renovación de contrato o ratificación en el cargo.

Evidentemente, en muchas oportunidades me privaba de realizar cosas tan importantes y valiosas en mi vida; trabajaba hasta altas horas de la noche. Muchas veces no existía en mi calendario sábados, domingos ni feriados, menos mi cumpleaños ni de los demás, no dormía ni comía por terminar un informe, plan, oficio u otro documento. Me privaba de disfrutar las maravillas que tiene la vida por temor al qué dirán si no entrego mi documento a tiempo. Mi hijo me pedía que jugara con él, mi esposo/a me pedía una salidita por algún lugar; pero era imposible; porque, primero tenía que cumplir con mi trabajo. Todo eso no me sirvió de nada. Hubiera preferido recibir decenas y centenas de memorandos que la muerte.

Ojo. Para el logro de las famosas metas, en algunas ocasiones, se ignoraba la normativa que regulaba dicha acción, solo importaba LAS METAS como fieles seguidores de lo que dijo en algún momento Nicolás Maquiavelo: El fin justifica los medios. El mal denominado director/a, jefe/a, gerente, administrador/a es consciente de que un subordinado ha alterado datos, no ha considerado un requisito imprescindible o ha realizado algo fuera de las normas, simplemente es aceptado; claro, importa el cumplimiento de las metas. Desde aquí, desde mi tumba, solicito que se verifique si las metas logradas por la municipalidad, empresa / UGEL / DRE / GR /, entre otros, han sido producto del cumplimiento estricto de las normas. Dicen que algunos centros de salud y gobiernos regionales no reportan la cantidad exacta y objetiva de las muertes, reportan menos; porque consideraban que, si lo hacían tal cual es, era signo de deficiencia en la gestión, ¿qué cosas no?

Pero, felizmente ya he muerto antes del aislamiento social obligatorio decretado por el gobierno de turno por la pandemia del coronavirus. Me enteré que la cosa era igual o peor estar en aislamiento social con trabajo remoto / virtual o estar en el mismo centro laboral con trabajo presencial; pues, seguían las llamadas, mensajes, correos, whatsaaps. Decían que no importaba la hora ni los días; la recepción de llamadas y envío de mensajes por cualquier medio se realizaban en cualquier momento: de lunes a viernes, los sábados, domingos y feriados; a las 04:00, 05:00 o 07:00 de la mañana; a las 02:00, 04:00 o 06:00 de la tarde, a las 08:00 o 10:00 de la noche, inclusive a la media noche; el cual se generaba angustia y estrés a los administrados o usuarios; pero eso no importaba. El objetivo es acumular evidencias de trabajo y con ello ganar algunos puntos para la renovación de contrato o ratificación en el cargo.

Ahora me doy cuenta que para la municipalidad, empresa / institución educativa / UGEL / DRE /GR / u otro en el que trabajaba siempre era uno más, completamente reemplazable en cualquier momento; pero, para mi familia era el único e irreemplazable. Añoro los momentos que no disfruté con mi familia, si el tiempo sería reversible, dedicaría más tiempo a las cosas importantes y maravillosas que tiene la vida, a mi familia, luego a mi trabajo. Pero… eso es imposible.

Por favor dedícate a lo que de verdad es importante, a tu familia. Es cierto, todos necesitamos un trabajo que nos permita cubrir nuestras necesidades básicas y superfluas, pero no para ser explotado como un sirviente o esclavo como en los viejos tiempos. No te entregues demasiado a una municipalidad, empresa / institución educativa / UGEL / DRE /GR / u otro; ya sabes lo que pasa después; tampoco te pido que seas descuidado en tu trabajo; sé responsable, puntual y solidario, demuestra esfuerzo, voluntad, profesionalismo y, sobre todo, empatía. No seas presumido, altanero, agresivo, violento ni te creas el dueño de la verdad; quizás, otros son mejores que tú. Entrégate a tus seres queridos, abraza a tus hijos, a tus padres, a tu familia, besa a tu esposo/a, o a tu novio/a, llama a tus amigos, son a estos seres a quienes de verdad le harás falta cuando ya no estés y demuéstrales tu amor, no con dinero, sino con tu tiempo, tu sonrisa, tu atención, tu amabilidad y con tus detalles de amor. Recuerda que eres muy importante para ellos. En tu trabajo, solo eres uno más… Cuida a tu familia y recuerda siempre, ¡EN CASA HAY ALGUIEN ESPERÁNDOTE!

*Fuente: Carlos Elías: Ahora que ya morí. Recuperado de: http://lecturasreflexivas.blogspot.com/2013/09/ahora-que-ya-mori.html

Adaptación: Cleber Rojas Nalvarte. Profesor nombrado en la IE. Mariscal Cáceres sector 3, San Luis, distrito de Amarilis, Huánuco.

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